RAWSON (ADNSUR) - Cualquier observador desprevenido podría quedarse con los títulos más simples de la sesión celebrada este martes, y pensar que todo está en orden dentro de la Legislatura: se aprobaron el endeudamiento con Nación y el pliego de Javier Alvaredo como presidente del Banco del Chubut, ambos proyectos muy requeridos por el gobierno chubutense. Pero si se hace un análisis más profundo, no es difícil advertir que la grieta dentro del oficialismo está más vigente que nunca. Si alguien creyó que había algún tipo de acercamiento entre el gobernador Mariano Arcioni y el vicegobernador Ricardo Sastre, el martes quedó en evidencia que la relación entre ambos sigue siendo una pantalla institucional, y que no los une absolutamente nada desde lo personal ni desde lo político.

Para no tener que repasar una larga cadena de desencuentros hacia atrás, vamos a referirnos exclusivamente a los hechos de la sesión de este martes, donde la falta de trabajo en conjunto volvió a quedar en evidencia por una serie de puntos. Primero, es cierto que se aprobó el endeudamiento, pero fue después de que el interbloque se negó a acompañar el tratamiento sobre tablas -pasarlo a comisión hubiera trabado los tiempos del gobierno y no se hubiera podido pagar sueldos el viernes-, y luego de una pelea reglamentaria dada por Juan Pais. El presidente de la Cámara había dado por perdida la votación y una cuestión técnica sobre la consideración de las abstenciones habilitó el tratamiento del tema, que finalmente se aprobó pero con una inclusión de un artículo que mete mano en un porcentaje para destinar a municipios, algo que no estaba avalado por el gobierno.

En el bloque del arcionismo no ocultaban la sorpresa ante el resultado de la votación que buscaba frenar el tratamiento sobre tablas, porque aseguraban que en todas las charlas previas, el vicegobernador Sastre había garantizado el apoyo de los miembros del interbloque. Así lo dijeron también a esta columna varios voceros del justicialismo, asombrados en el mismo momento de la votación, porque estaban convencidos de que el gobierno contaba con los votos. Una muestra más de los teléfonos descompuestos y de una historia de desencuentros que ayer sumó un nuevo capítulo.

Esa desconfianza y el no alineamiento del interbloque con el gobierno, se notó luego también en la negativa a autorizar el tratamiento sobre tablas del permiso para una emisión de Letras a 30 meses por 50 millones de dólares. Los diputados del sastrismo y el madernismo, así como los del PJ, le pasaron factura al Ejecutivo del apuro para tratar temas tan importantes y la falta de tiempo para analizarlos con detenimiento en comisión, con la posibilidad de sacarse las dudas con los funcionarios del gabinete.

Pretenden que nos basemos en una conferencia de prensa que fue poco clara”, argumentaban desde la oposición sobre la falta de diálogo con funcionarios del gabinete. Y luego esto era complementado por declaraciones de Sastre al final de la sesión, cuando explicó “son temas serios que no se pueden tratar a las apuradas”. De este modo, el vicegobernador avaló en todo momento el voto de los 9 diputados de su sector.

MÁS DESENCUENTROS

Una verdad de Perogrullo indica que si hubiera un bloque de la mayoría oficialista con 16 diputados militando el mismo espacio, nada de esto pasaría. Para que la maquinaria funcione como un relojito, es necesario un ida y vuelta aceitado entre el bloque oficialista y el gobierno, y en este punto hay falencias de ambos lados, en una historia que se parece a la del huevo y la gallina. Una cuestión de piel por una serie de compromisos incumplidos, que se rompió ya desde las discusiones por la presidencia antes de asumir, y que detonó en el último verano con los calificativos de “miserables”.

Son sólo los 7 legisladores que responden a la conducción de Mariano Arcioni y que caminan por veredas separadas a la de sus ex socios de Chubut al Frente, que se referencian en primera medida en Sastre y Maderna, y luego en dirigentes como Alfredo Béliz. Esto genera la demora de temas fundamentales por falta de apoyo, como pasó con la Ley de desendeudamiento (que terminó saliendo a instancias del PJ y Cambiemos) y como se observó también con el pliego de Javier Alvaredo como presidente del Banco del Chubut.

Es cierto que finalmente tuvo acompañamiento, pero es inexplicable que necesitando sólo mayoría simple, haya tenido que esperar cinco meses de negociaciones para que se destrabara. Hay que recordar que apenas fue enviado el pliego, hubo una fuerte resistencia del interbloque, que amagaba con modificar la ley que establecía requisitos de residencia para ocupar ese cargo. Hay un dato sobre este tema, que es la mejor muestra del difícil clima interno: el pliego de Alvaredo obtuvo 19 votos a favor, 3 votos en contra y 1 abstención. En contra votaron el madernista Ángel Chiquichano, la sastrista Xenia Gabella, y el madrynense del PRO, Sebastián López. La única abstención fue de la también madernista, Leila Lloyd Jones.

Hay un dato político insoslayable: de los tres diputados que responden a Adrián Maderna, hubo dos que no acompañaron en la votación por Alvaredo. Respecto a esto, se sabe que cada acción, genera una reacción. Una versión indica que después de ese resultado, Arcioni estaría dudando sobre mantener un acuerdo que tenía de palabra con el intendente trelewense, por el cual lo habilitaba a proponer un síndico en el directorio del banco. “Mariano había exigido el apoyo a Alvaredo por una sindicatura y Maderna lo había prometido. Como sus diputados no cumplieron, es muy probable que el acuerdo se caiga”, explicó una fuente bien informada.

CUÁNTO TIEMPO MÁS

En el medio de esta interna interminable dentro del oficialismo, se nota muy incómodos a los integrantes del bloque del PJ-Frente de Todos: con un diputado jugando abiertamente con Sastre, como es Carlos Eliceche (es tal la confianza entre ambos que es el único con el que el vicegobernador se permitió un chiste de amigos en medio de la tensión de la sesión virtual), cada definición que toman desde el peronismo los deja jugando de un lado o del otro. Es decir, o tienen la responsabilidad de salir a “bancar” a un gobierno que no es de su palo, o quedan votando en conjunto con un sector con el que tienen aún menos simpatía, porque se les reprocha no haberse hecho cargo de la alianza oficialista que conformaron para ganar las elecciones, como lo recuerda cada vez que puede el intendente comodorense, Juan Pablo Luque.

Las suspicacias de parte del gobierno respecto al accionar del vicegobernador están a la orden del día, pero también las respuestas se escuchan con énfasis desde la Legislatura. En el entorno de Sastre aseguran que el gobierno no se deja ayudar, y que la sesión hubiera sido mucho más fácil si se hubiera accedido al acuerdo con el gremio por una sesión especial, en la que se hubiera determinado un número acotado de temas a tratar, algo a lo que en realidad se opusieron los presidentes de los tres bloques.

Por otra parte, ante las sospechas de que el vice hace todo lo posible para complicarle la vida al gobierno, desde el sastrismo se argumenta que más bien es lo contrario, y como muestra se expone la sesión de ayer, realizada contra todas las vicisitudes, sin apoyo del gremio, sin personal de la casa, e incluso ante cortes de energía que lo obligaron a continuar con un equipo generador propio. “Más muestras de dar una mano no pueden pedir”, se escuchaba ayer en el círculo más cerrado del vicegobernador.

La pregunta es cuánto tiempo más puede durar esta relación entre un gobernador y un vicegobernador que se desconfían hasta el saludo de buenos días. Sólo ellos saben cuál es su estrategia y cómo va a continuar. Pero en el medio, hay definiciones muy importantes que ponen en juego el futuro inmediato de los chubutenses. La grieta en medio de la crisis es el peor escenario. La sesión del martes, fue un claro ejemplo de esto.