Según el diccionario, un dilema es una “situación difícil o comprometida en que hay varias posibilidades de actuación y no se sabe cuál de ellas escoger, porque ambas son igualmente buenas o malas”. No hay definición que grafique mejor lo que se está viviendo por estas horas en el PJ de Chubut.

La cuestión gira en torno a quién debe encabezar la lista de candidatos a senadores: por un lado, están los que quieren apoyarse en la hipotética “garantía” que darían las encuestas, que ubican al comodorense Carlos Linares con mayor intención de voto que al resto; por el otro, están los que prefieren apostar a una “renovación” de caras que apunte a un electorado que busca algo distinto, pensando no sólo en quién gana las PASO, sino en una elección general que puede arrojar sorpresas.

El objetivo final, claro está, es asegurar al Frente de Todos, las dos bancas de senadores que están reservadas al partido político que obtenga mayor cantidad de votos. No conseguir eso, sería un desastre para la dirigencia justicialista local. Pero la cuestión a resolver, gira sobre cuál es la mejor estrategia apuntando a ese objetivo. Por el momento, faltando 4 meses para las primarias, una herramienta clave en la discusión que se utiliza como argumento central, pasa por las mediciones de intención de voto. Pero hay quienes se preguntan si las encuestas que están circulando –siempre contratadas por determinados actores y con alguna intención-, están bien encaradas y reflejan el escenario que se va a dar en las elecciones generales dentro de 6 meses.

Los datos más frescos, indican que los últimos sondeos posicionan a Carlos Linares en un 27 % de intención de voto en noviembre -de acuerdo al informe de una de las encuestadoras más serias a nivel nacional- superando a los candidatos de Cambiemos y del gobierno chubutense. Pero ante los que esgrimen que este dato es incuestionable y cierra toda discusión, hay quienes opinan dentro del mismo peronismo, que podría tratarse de un resultado “mentiroso”. Fundamentan esta opinión en que esa cifra es el piso histórico del justicialismo en Chubut, que está en el orden del 30 por ciento. Y creen que, como Linares es el único candidato lanzado antes que nadie hace ya tiempo, no hay demasiados nombres medidos como alternativa dentro del espacio.

Ante la argumentación de que los números respaldan al ex intendente de Comodoro como el mejor candidato para el Frente de Todos, están los que dentro del peronismo objetan un par de cosas: por ejemplo, que las encuestas no le ponen a nadie enfrente en la interna -salvo a Ricardo Sastre, a quien le ganaría por algunos puntos, pero que no es una figura exclusiva del PJ, sino que es actual vicegobernador de un gobierno de otro color-; y que además no tienen manera de medir cómo puede impactar el resultado de esa interna luego en la elección general, donde el justicialismo ya tiene experiencia en “fuga” de votos en anteriores ediciones.

Ricardo Sastre, vicegobernador de Chubut.
Ricardo Sastre, vicegobernador de Chubut.

Según la mirada de varios actores del mundo peronista de Chubut que hablan con esta columna, hay que tener cuidado con sacar conclusiones respecto a sondeos de encuestadoras porteñas que preguntan dentro de los posibles votantes del peronismo –fuerza que es cierto, sigue teniendo una aceptable intención de voto en Chubut- a quién prefieren entre una escasa oferta de hombres y mujeres de ese espacio. En esa paleta chica de opciones, es cierto que Linares aparece mejor ubicado, y que el 45 % de los votantes de Alberto Fernández lo elige como el mejor candidato posible, porque no aparecen otros nombres en el universo justicialista.

Pero una vez más, el fantasma que anda sobrevolando es lo que le ocurrió a la lista de Ricardo Fueyo en las legislativas de 2017, cuando hubo una interna de cinco, y si bien el comodorense ganó ampliamente las PASO, luego fue claramente derrotado en la general, donde salió tercero.

Da la sensación de que las encuestas no están midiendo el escenario de un enfrentamiento interno en el PJ, que es muy probable que se convierta en algo fuerte si el candidato llega a ser Linares. Esta suposición surge de lo que manifiestan abiertamente ciertos actores, como los casos del lucifuercista Héctor González, el comodorense José Glinski o el joven trelewense Nicanor Arbeletche.

Para complicar aún más el panorama, en estos días volvió a sonar con fuerza una posible candidatura que tendría mucha banca política y empresaria, de una joven figura que viene pidiendo pista desde la zona sur con una agenda muy activa, que incluyó reuniones con varios pesos pesados en las últimas horas.

EL TEMOR A LAS CARAS NUEVAS

Conocer qué factor opera en la cabeza del elector a la hora de poner su voto en la urna, es algo que desvela a la clase política desde siempre. Para desentrañar esto, se gastan fortunas en contratar especialistas, analistas, encuestadores y gurúes, de los cuales, quizás el más conocido en los últimos tiempos haya sido Jaime Durán Barba.

Lo único cierto es que nadie sabe a ciencia cierta por qué la gente vota como vota, o qué aspecto incide más en el ciudadano común a la hora de decidirse por tal o cual candidato. Como está lejos de ser una ciencia exacta, en el terreno político todas las opiniones suenan como válidas, y después el domingo a la noche cuando se cuentan los votos, llega la hora de la verdad.

Lo que podemos reflejar en esta columna, es lo que está pasando por la cabeza de algunos referentes del PJ de Chubut, que es el temor a volver a cometer errores del pasado. No son pocos los que tienen la impresión de que hay una tendencia entre los futuros votantes de apuntar a caras nuevas, debido a un supuesto “hartazgo” ante los rostros repetidos de toda la vida. Y en ese escenario hipotético, hay quienes se preguntan cómo le iría a Linares en una elección general ante figuras como las de Federico Massoni, Nacho Torres o Ana Clara Romero.

Federico Massoni, ministro de Seguridad; Nacho Torres, diputado nacional y Ana Clara Romero, concejal de Comodoro.
Federico Massoni, ministro de Seguridad; Nacho Torres, diputado nacional y Ana Clara Romero, concejal de Comodoro.

Lo primero debería ser aclarar a qué se llama un “político histórico de toda la vida”: no hay dudas en ubicar en esa categoría a un Néstor Di Perro, un José Arrechea, un Mario Cimadevilla, un Rafael Cambareri, un Norberto Yauhar, un Carlos Eliceche o un poco más acá en el tiempo, un Gustavo Mac Karthy. Las encuestas muestran que ante una opción de ese tipo, los votantes preferirían algo nuevo, un aire fresco. Dicho esto, ¿es justo afirmar que Linares está en esa categoría de los históricos?

En realidad, el ex intendente comodorense está en la primera línea, visible para la gente, desde 2011, cuando llegó como viceintendente de Di Pierro. Luego fue jefe comunal entre 2015 y 2019, para después perder la última elección a gobernador, como candidato del peronismo. Desde el año pasado, fue instalado como presidente del PJ. Es decir que lleva 10 años en el candelero, jugando en la primera división A de la política local. En rigor de verdad, es menor al tiempo en que está en vigencia un dirigente como el radical Gustavo Menna, e incluso menos que una figura como Ricardo Sastre, quien fue electo diputado provincial en 2007.

El caso de Federico Massoni es muy extraño, y habría que ver cómo juega en la cabeza de la gente, porque se lo conoció por primera vez en política en la famosa interna de la UCR en 2003, hace 18 años. Después estuvo en distintos cargos políticos de segunda línea, tanto con Martín Buzzi en provincia como con Máximo Pérez Catán en Trelew, pero recién tuvo un rol de alta relevancia, visible para el común de la ciudadanía que está alejada del microclima, a partir de que Mariano Arcioni lo puso en el gabinete a comienzos de 2018. Ahora sí, hay una diferencia: Massoni nunca fue candidato a nada hasta ahora, mientras Menna, Linares y Sastre llevan tres o cuatro elecciones sobre el lomo.

Pero en la tarea de predecir lo que puede pasar en este turno electoral, cuando se habla de “caras nuevas”, muchos tienen en mente a la dupla del PRO, Torres-Romero. El diputado valletano electo en 2019 que acaba de cumplir 33 años, y la concejala comodorense de 42 años, son recién llegados a la arena política hace muy poco. Todo indicaría que las encuestas les dan un alto margen de crecimiento por delante, y aparecen como los perfiles del futuro, impulsados por un dirigente con proyección, como Horacio Rodríguez Larreta.

La preocupación de muchos dirigentes es que la lista del PJ, con figuras como Linares o Nancy González (quien asumió como diputada en el Congreso en 2006 y no se fue más, por lo que es legisladora hace 15 años), sea estigmatizada como la de la “rosca” o la de la “vieja política”, al lado de las caras de las nuevas generaciones que, producto del marketing, llegan promocionando vientos de cambio. 

BANCA LOCAL

Si hay una figura sobre la que hay coincidencia que representa el presente y el futuro del PJ chubutense, es la del intendente de Comodoro Rivadavia, Juan Pablo Luque. Y en la definición del armado del PJ-Frente de Todos, todos esperan que juegue un papel clave, y que fije una postura firme que tenga un peso fundamental, ya que el joven dirigente tiene un 75 % de imagen positiva en el distrito más poblado de la provincia, que reúne al 40 % del padrón.

Juan Pablo Luque, intendente de Comodoro.
Juan Pablo Luque, intendente de Comodoro.

Desinflada por el momento la operación que ubicaba a Luque como posible candidato testimonial, desde el municipio comodorense se siguen oyendo fuertes argumentos –aunque no son unánimes- para defender a capa y espada a la figura de Linares. El razonamiento es sencillo, y es compartido por otros dirigentes del valle que hablaron con esta columna.

Más allá de lo que se opine sobre su perfil, su imagen o su estilo de hacer política, el nombre de Linares sigue siendo el que mejor mide, y no hay otro que pueda hacerle sombra, especialmente en la ciudad de mayor caudal de votos. Es decir, ante falta de uno mejor, se aplicaría pragmatismo puro.

Respecto a las voces que objetan a la figura de Linares, la respuesta desde Comodoro es que esto obedece justamente a que es “el gran elector”, y que los cuestionamientos no son inocentes, sino que vienen de “dirigentes del valle que quieren obligar a Juan Pablo a una testimonial”, según alguien cercano al intendente petrolero. La verdad es que, en el caso de Luque, no parece una opción prudente el tener que quitarle el respaldo a Linares, porque rompería una sociedad que hoy asegura la unidad del 80 % del peronismo comodorense, y de esta manera arriesgaría el manejo del “territorio local”.

Para el actual intendente comodorense, el de Linares es un dilema individual dentro del dilema general, porque la figura del actual presidente del PJ –a quien acompañó en la fórmula en 2015 como viceintendente- contrasta con la imagen que quiere darle a su gestión: nos referimos con esto a que Luque armó un equipo de colaboradores que apuesta a la renovación, con un gabinete poblado de gente joven, de entre 35 y 45 años, que en la mayoría de los casos no viene de una historia ligada a la política.

Y en ese mismo camino, la agenda de Luque pasa por reunirse con sus colegas intendentes de la zona sur, tratando de hacer visibles a otras caras diferentes a las conocidas. Es loable su intento por sumar alternativas al peronismo, acercar una oferta distinta a un partido al que le cuesta renovar su dirigencia, ante figuras históricas que se resisten a dar un paso al costado, y que continúan ocupando lugares de peso en los órganos del PJ.

Lo que está claro es que hay una falencia, que le cabe a la conducción “machirula” en general de la mayoría de los partidos, y es la dificultad para mostrar al electorado figuras femeninas. Concretamente, no lo ha generado el peronismo de Comodoro, cuya dirigencia –aunque no quiera admitirlo- ve con envidia cómo una nueva cara como la de Ana Clara Romero en el PRO capta la atención de una porción del electorado a la que no hay nada para ponerle en frente, dato avalado por los resultados de las encuestas.

En el justicialismo provincial, la única figura de la rama femenina que surge con proyección de crecimiento según las mediciones de opinión, es María Florencia Papaiani, actualmente vicepresidenta del PJ. Llegó a la política invitada por Mario Das Neves, quien le dio visibilidad en su segundo gobierno cuando apenas tenía 25 años, y luego se convirtió en una figura del Frente Peronista de la mano de Gustavo Mac Karthy. En 2015 obtuvo un nombre propio como diputada provincial y su última actuación fue una muy buena elección en 2019, que por poco no le alcanzó para ser intendenta de Trelew.

Florencia Papaiani, vicepresidenta del PJ
Florencia Papaiani, vicepresidenta del PJ

Si bien Papaiani tiene diálogo con Linares y Luque, hasta ahora no hay nadie que le haya ofrecido concretamente una candidatura, a excepción de José Glinski, con quien estuvo reunida durante dos horas. Cuentan que allí el titular de la Policía Aeroportuaria, le habría planteado a la joven trelewense que tiene que encabezar la lista de Diputados del PJ. En este camino, cabe preguntarse: ¿es posible una lista encabezada por Linares en senadores y Papaiani en Diputados? Y en todo caso, si se suma el nombre de la madrynense Nancy González en senadores y alguna otra figura, ¿alcanza para acallar las voces de una interna?

CÓMO SE DEFINE

Son muchas las preguntas a responder y las definiciones a tomar, en un debate que debe darse puertas adentro la dirigencia peronista. Hay quienes creen que para que esta discusión sea participativa, el ámbito ideal sería el Congreso Provincial -que en abril debió ser suspendido a causa de la pandemia-, que está previsto en principio de manera semipresencial para mediados de junio, según dijo el presidente, José Arrechea.

Las idas y vueltas respecto a este congreso, en realidad sirvieron de excusa para que se habiliten nuevamente las tradicionales “roscas de los quinchos”, los asados en los que habitualmente participan 6 u 8 dirigentes -en un 99 % de los casos hombres-, y en los que se pretenden tomar las definiciones más importantes en materia estratégica. En esta columna, ya hemos dado cuenta de dos de estos encuentros importantes que se realizaron en Comodoro Rivadavia, y en los que hubo participación de figuras del mundo empresario.

Nada nuevo que sorprenda, así es el folclore y es cierto que las grandes decisiones de cada partido, habitualmente se toman primero en una “mesa chica” en la que se llega a acuerdos macro, que luego deben ser ratificados a modo asambleario por un órgano oficial.

Ahora bien, surgen dos interrogantes: el primero es por qué no participan mujeres de estas reuniones, cuando las listas deben estar conformadas en un 50 y 50 por ambos géneros. Es increíble cómo le cuesta a la dirigencia política –esto es general a la mayoría de los partidos, pero en el peronismo se nota mucho-, darle lugar a las mujeres a la hora de discutir y participar en la toma de resoluciones. En el caso que nos ocupa, se hizo mucho barullo con la famosa integración de la Mesa de Conducción del PJ chubutense con cuatro mujeres como vicepresidentas, pero muchas esperan que la dirigencia masculina demuestre que no fue puro humo para la tribuna, ya que hasta el momento, en los encuentros clave no se observa esa “paridad”.

La otra cuestión a preguntarse, es cuál va a ser el peso del PJ chubutense en la definición de las candidaturas, o dicho en otras palabras, hasta dónde va a llegar la fuerza de la propuesta local para la lista del Frente de Todos, para imponerse al famoso “dedazo” que pueda llegar desde el Instituto Patria a último momento. ¿Servirá el argumento de los que más miden en las encuestas, o habrá otro “factor” que incida a la hora de los nombres? El proyecto nacional de Alberto y Cristina necesita en el Congreso actores alineados, pero más allá del gusto particular sobre un nombre u otro, lo primero es ganar las elecciones, porque si no, no sirve de nada.

Y aquí volvemos al gran dilema para resolver en el peronismo: quién le garantiza la mayor adhesión de votos mano a mano contra los rivales, por un lado, pero además con un frente interno lo más tranquilo posible para los turnos de septiembre y noviembre. La discusión está al rojo vivo, lejos aún de acercarse a un consenso, porque cada vez se van sumando más actores que quieren “jugar” a medida que se acerca la fecha de cierre.

Sobre esos nuevos nombres que empiezan a instalarse, una buena pista se puede encontrar en torno a una joven figura que levantó mucho el perfil en los últimos días, y que se dejó ver, se dejó fotografiar e incluso dialogó con la prensa. Claro que todas estas cosas se perciben en el aire, y no aparecen en las encuestas.