COMODORO RIVADAVIA (ADNSUR) - El anuncio de la renuncia del ex ministro Luis Tarrío ya era un hecho, confirmado por el propio funcionario saliente, cuando un comentario del vicegobernador electo Ricardo Sastre vía Twitter -luego rápidamente borrado de la misma red social- dejó entrever la punta del iceberg de lo que es un secreto a voces en los pasillos del poder: la tensa relación que en el último tiempo mantienen el gobernador Mariano Arcioni y su compañero de fórmula, el todavía intendente de Puerto Madryn.

La secuencia en la red social fue la siguiente: diario El Chubut anunciaba a través de su cuenta oficial lo que Luis Tarrío estaba confirmando en la radio del mismo grupo de medios: “Son etapas que se cumplen, me parece innecesaria mi presencia en este equipo de trabajo”, era la cita textual sobre los dichos del ministro saliente.

De inmediato, la respuesta del usuario @ric-sastre, que se identifica con la foto y como cuenta oficial del vicegobernador electo, Ricardo Sastre, amigo personal de Tarrío, a quien también tuvo como secretario de Hacienda en el municipio madrynense: “Y más aún cuando se pone la cara y en la ausencia te operan por atrás!”.

 

 

El comentario de Sastre fue luego borrado de la red social, pero todo indica que la captura que no pasó inadvertida en ámbitos cercanos al gobierno, resulta real. Un chequeo realizado por ADNSUR, con las herramientas tecnológicas disponibles para este tipo de publicaciones (a fin de descartar las falsas informaciones) indica que la publicación fue real pero que alguien aconsejó eliminarla, acaso al tomar conciencia de lo que dejaba entrever.

En efecto, el posteo del vice electo era un apoyo explícito al funcionario saliente, dejando entrever su convicción de que dentro del seno del gobierno hay sectores que le jugaron en contra. El propio Tarrío reconoció, en una entrevista con el programa Actualidad 2.0, por radio Del Mar, que el comentario del intendente madrynense le hacía entrever que algo pasaba a sus espaldas:

“Yo sentí en el día de ayer en Buenos Aires, haciendo gestiones que creo que fueron buenas, pero las cosas que me aparecían el celular y las consultas de compañeros de trabajo o amistades me desorientaban un poco, porque perdía la relación entre lo que había dejado el miércoles en la provincia, cuando viajé y lo que pasaba ayer. Con el ministro coordinador dijimos en Legislatura que si mejoran los ingresos, podíamos mejorar la metodología del pago de salarios, pero ayer –por el jueves- me encontraba con muchas noticias que sentí que debía estar presente el ministro de Economía. Me parecía inadecuado que surgieran informaciones de carácter económico, en las que yo no tenía conocimiento”.

En concreto, el ex ministro se refiere a los anuncios que trascendían en la jornada del jueves –atribuidos por la cúpula del Poder Judicial al ministro coordinador, Federico Massoni- en torno al pago del supuesto anticipo de un monto fijo para todas las escalas salariales, sin que él hubiera confirmado esa posibilidad.

Más allá de los detalles finos –que en definitiva no hacen a la cuestión de fondo, es decir la imposibilidad de pagar los salarios en término- la crisis económica y financiera dejaba paso a otra crisis abierta en el seno del poder, de carácter político. De un lado, el ministro Massoni y el nuevo hombre fuerte del equipo económico, Oscar Antonena, con la venia del gobernador Mariano Arcioni. Del otro lado quedaba el ex ministro Tarrío, que había sido desautorizado en público por el jefe de gabinete, pero respaldado por quien compartió la fórmula con Arcioni el último 9 de junio.

Tensión y distancia

En rigor, la fría relación entre Arcioni y Sastre de las últimas semanas no es desconocida por quienes conocen de cerca los ánimos y climas de Fontana 50. Algo de esto quedó evidenciado en el reciente paso del ministro del Interior de la Nación, Rogelio Frigerio, por la ciudad de Puerto Madryn, desde donde avisó que el gobierno nacional no activaría más asistencias económicas para Chubut, cuestionando a la administración de Arcioni.

También el propio Sastre dejó trascender en sus círculos cercanos su desacuerdo cuando, luego de supuestas gestiones ante el gobierno nacional en busca de auxilio financiero, el gobernador volvía a cortar líneas a partir de la foto con Alberto Fernández, quien en las últimas horas lo confundió con “el gobernador de Río Negro”.

Así, hay quienes creen que parte de la usina de rumores de las últimas horas –que lanzaron nombres al aire con supuestas renuncias y un virtual estallido del gabinete en pleno- podría tener origen en Puerto Madryn. En esa lectura no eximen al gobernador de sus propios errores: la toma de decisiones en torno a un círculo cada vez más cerrado es una de las cuentas que más se repiten en el paso de facturas.

Por ahora, los ruidos permanecen disimulados. Apenas si afloran en algún descuido, contados por la red del pajarito azul que, se sabe, puede ser incluso más efímero que aquellos pequeños espías de Varys, el personaje que movía muchos hilos de poder en las sombras, en la recordada serie Games of Thrones.