COMODORO RIVADAVIA (ADNSUR) - La intempestiva salida de Luis Tarrío del gabinete provincial, eyectado en el marco de una grave crisis económica provincial, a la que se suma un flanco político debilitado por distancias internas que parecen más evidentes entre Mariano Arcioni y Ricardo Sastre, dejó al menos una expectativa para huir hacia delante: tanto el ministro saliente como otras fuentes del gabinete han coincidido en que ya está dada la autorización para salir a colocar letras, por un monto total de 3.250 millones de pesos, para obtener fondos que le permitan pagar salarios

Mientras eso se concreta, la provincia seguirá paralizada, como mínimo, una semana más.

El escenario en que transcurrirán las elecciones PASO este domingo 11 de agosto en Comodoro Rivadavia y el resto de la provincia de Chubut parece conformar una realidad paralela, pero es parte de la misma moneda: la puja de poder que se define a nivel país y en la intendencia de la ciudad más importante de la Patagonia tiene como contra cara un contexto de crisis con pocos precedentes en la provincia.

No es posible hoy saber si este escenario era previsto por Mariano Arcioni y por eso decidió adelantar las elecciones, asegurando hace un par de meses su propia reelección, que le hubiera resultado una quimera si tuviera que jugarla en un contexto como el de hoy. O si la crisis actual es consecuencia, al menos en parte, de aquellas decisiones que, con la meta de ganar, prometieron mejores salarios de los que podrían pagar. Cualquiera sea la respuesta, el resultado es idéntico. Escuelas paralizadas por falta de limpieza y de docentes, adheridos al paro por falta de cobro de salarios, a lo que se suman médicos y enfermeros, además del sistema judicial y toda dependencia de la administración pública.

ENDEUDARSE PARA PAGAR SALARIOS
Un hecho claro es que la economía provincial atraviesa una crisis que requerirá de asistencias financieras que en mucho dependerán de la reacción de los mercados cuando se salga a colocar letras que, en términos más comunes, pueden compararse como un “pagaré” a levantar en un corto plazo.

“El domingo hay un hecho importante, que puede cambiar la semana que viene”, dijo el ex ministro Tarrío, sobre la posibilidad de si puede haber soluciones en el corto plazo. Dejó entrever que según la reacción de los mercados financieros, ante las elecciones de hoy.

Si la provincia sale a emitir letras por 3.250 millones de pesos, se debe tener en cuenta que no recibirá ese total (que equivale a una masa salarial completa), sino un monto inferior, cuyo porcentaje de descuento dependerá de la confianza del mercado a las posibilidades de pago de la provincia (que a la hora de pagar, debe hacerlo por el total: ahí reside el costo de este instrumento).

Otro elemento a tener en cuenta es que la masa de fondos no se obtiene en una sola operación, pero además las normas de administración pública impiden que este tipo de endeudamiento salga a buscarse, al menos explícitamente, para el pago de salarios u otros gastos corrientes. Según explica el ex rector de la Universidad Nacional de la Patagonia, Jorge Gil, ese mecanismo hasta podría ser causal, en términos muy extremos, de juicio político, por lo que entiende que a la hora de la colocación de letras, los argumentos serán diferentes, siempre que haya un manejo político adecuado: “los mercados son tremendamente feroces frente a la debilidad política”, avisa.

ANTICIPO PARA DESCOMPRIMIR
Por ahora, la perspectiva más cercana es para el viernes 16 de agosto. Ese día debería empezar a pagarse el primer escalafón de salarios, hasta los 40.000 pesos,
aunque en los próximos días se sabrá si las promesas del ministro Massoni, de pagar un anticipo a todos los escalafones, será respaldado por la realidad. 

Para ello, será vital las respuestas que pueda lograr el nuevo ministro de Economía (sería Oscar Antonena, según diversas fuentes, aunque en el seno del gabinete se puso un signo de interrogante ante la consulta de ADNSUR, llegándose a mencionar también el nombre de Diego Touriñán, ex secretario de Hacienda del municipio de Comodoro Rivadavia) al empezar a construir un nuevo vínculo con las líneas políticas y económicas del gobierno nacional, además de su llegada a los círculos financieros. 

Si se avanza en esa posibilidad, serviría para descomprimir situaciones acuciantes (el vencimiento de alquileres, servicios públicos y tarjetas de crédito, por ejemplo) pero no para destrabar un conflicto cuyo fin es difícil avizorar hoy.

Por las dudas, el gobierno debería limar sus propias asperezas internas, a fin de evitar que el incendio se intente apagar con más nafta: no sólo los mercados, como muestra la historia moderna de Chubut, pueden ser feroces frente a la debilidad política.