(ADNSUR) - Uno de los útiles más utilizados en el mundo es sin dudas la goma de borrar. Desde los chicos que van al colegio hasta quienes realizan diferentes trabajos que implican el uso de lápices han dependido toda la vida de este instrumento para poder corregir errores, pero pareciera ser que una parte de ellas estaba siendo mal utilizada.

La creencia popular marca que el sector azul de las míticas gomas bicolores estaba diseñado y debía ser utilizado para borrar la tinta de lapiceras, una idea bastante útil si se tiene en cuenta que a partir de cierta edad es más común el uso de estos elementos por sobre los lápices.

Sin embargo, por sus características físicas -la parte azul es más dura que la roja- muchas veces quienes la usaban terminaban con la hoja agujereada o rota pero sin poder eliminar los rastros de tinta.

Lo cierto es que la utilidad del lado rígido de las mismas no es para otra cosa que para borrar trazos de lápices en superficies gruesas o rugosas, como papeles de alto gramaje.

De esta manera, quedó desarticulado un mito popular que más que solucionar problemas de escritura, en reiteradas ocasiones terminó generando complicaciones por la destrucción de hojas finas que debían ser 'limpiadas' con gomas tradicionales o, en caso de haber usado lapicera, corrector líquido.