Sin embargo, los videos muestran a grupos antimineros  atacando a la traffic en la que viajaba el Presidente. Ahora la mirada está puesta en la investigación judicial y en las responsabilidades. Estos grupos radicalizados no hicieron nada diferente a lo ya ocurrido, como las agresiones a la casa del diputado provincial y prominero Rody Ingram en horas previas a la convocatoria a la última sesión en la Legislatura. 

En la jornada de hoy, donde los graves acontecimientos contra el Presidente fueron protagonizados por manifestantes antimineros, hubo muchas expresiones de repudio a la violencia ejercida en Lago Puelo. Allí se destacó el tuit del diputado prominero Carlos Eliceche, quien llamó “a la reflexión de todo el arco político para terminar con estos pequeños grupos violentos e intolerantes”. ¿A qué dirigentes habrá estado dirigido ese mensaje?

A esta interna del peronismo chubutense, agravada y exacerbada por la cuestión minera, hay que agregar la tensa relación entre la Nación y la Provincia. Está claro que Chubut es un dolor de cabeza para el gobierno nacional, y si bien en momentos críticos de 2020 se decidió respaldar la figura del gobernador que era atacada, los famosos “salvatajes” en realidad fueron una serie sucesiva de endeudamientos que no resolvieron la cuestión de fondo. El diálogo es muy acotado sólo a lo institucional y es casi inexistente el vínculo desde lo político.

Todo lo vivido mostró que la visita fue manejada por el entorno del Presidente con un grupo de dirigentes del peronismo chubutense, como diputados e intendentes, donde el gobierno quedó al margen. El mismo Mariano Arcioni se enteró por ADNSUR de la decisión de Alberto Fernández de venir a Chubut y decidió al día siguiente estar en la zona. Es evidente que quienes responden a Alberto Fernández no querían al gobernador en la visita presidencial -lo consideran un gobernado con pésima imagen- y que esta falta de diálogo fue el motivo de las desinteligencias que obligaron a cambiar todo sobre la marcha.