Benjamín Hidalgo tiene 29 años y cuando era chico tuvo que dejar de jugar al fútbol por las cargadas que recibía su madre. Ella lo entendía pero era tanto el dolor que le pidió que no siga jugando al fútbol. Es que en ese entonces, el documento de Benjamín tenía nombre de mujer y aún se vestía en forma femenina, pese a que sabía que su identidad era otra.

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