COMODORO RIVADAVIA (ADNSUR)- Con cada conmemoración del Día del Bombero el 2 de junio, se torna inevitable traer a la memoria el recuerdo de aquel mártir que murió cumpliendo con su labor, aquella función que lo apasionaba, la vocación por servir.

Al escuchar las sirenas, ante cada salida de emergencias, Luis Gramajo permanece en el recuerdo de sus compañeros, en aquellos que pudieron conocerlo y combatir incendios a su lado pero también se encuentra intacta aquella fatídica jornada de domingo que caló hondo en el corazón de todos los comodoreses.

 

 

El domingo 20 de marzo de 2016 un llamado telefónico daba cuenta de un incendio generalizado en el bar Irlanda ubicado en la zona costanera del centro de la ciudad por lo que varias unidades de bomberos se acercaron al lugar para extinguir el mismo. Con temperaturas altísimas y una tarea que se tornaba dificultada dado que el local tenia una estructura de madera, lo que hizo que rápidamente se propagaran las llamas, cada vez eran más los voluntarios que se acercaban a la zona para colaborar.

 

 

Luis Gramajo fue uno de los bomberos que ingresó junto a sus compañeros del Cuartel Central para extinguir el incendio en el bar, tenía 35 años y esperaba a su primero hijo junto a su pareja, trabajaba como cocinero en el Casino Club pero hace diez años era voluntario.

En momentos en que se encontraban en el interior, el estallido de los vidrios del local generó el ingreso de oxígeno, expandiéndose el fuego y provocando la caída del entretecho quedando Gramajo atrapado mientras sus dos compañeros pudieron escapar. Sin embargo al notar la ausencia del bombero nuevamente ingresaron a buscarlo, hallándolo detrás de la barra del local. Pese a los intentos de reanimación de sus pares, Guardavidas y de personal de Prefectura no lograron que recobrara la conciencia y al trasladarlo al Hospital Regional terminó falleciendo por la intoxicación a raíz de la inhalación del humo y por las graves quemaduras que presentaba en las manos y la cabeza.

Gramajo se convirtió en el primer mártir de la historia de la Asociación de Bomberos Voluntarios de Comodoro Rivadavia y fue ascendido en un homenaje “post mortem” a Sargento Primero. También fue condecorado con la “Cruz Dorada al caído en servicio” por parte del Servicio Nacional de Bomberos Voluntarios y  tras su muerte en la ciudad se decretaron tres días de duelo.

Si bien se estableció una investigación para determinar responsabilidades entorno al hecho, la causa por la muerte del bombero quedó archivada.