CAPITAL FEDERAL (ADNSUR) - Tras la escalada del dólar, los grandes proveedores empezaron a comunicarse con las cadenas de supermercados para informarles las nuevas listas de precios en las últimas horas. En promedio, la suba ronda en torno al 10%, aunque en las empresas fabricantes no descartaron aplicar una nueva alza la semana próxima si el mercado cambiario no se tranquiliza.

A su vez, el derrumbe del peso también complica el programa Precios Esenciales. "Ya hubo un par de proveedores que nos informaron que no nos podían seguir entregando porque los precios se habían pactado con un dólar muy diferente", explicaron supermercadistas. 

En cuanto a los proveedores de electrodomésticos, textiles, juguetes, entre otros, por el momento la decisión de la mayoría de las empresas fue suspender las entregas hasta tener un panorama más claro. "Quieren saber a cuánto para el dólar para volver a tener precios de referencia. Mientras tanto, las ventas están suspendidas, aunque la situación no es tan grave que la mayoría de las cadenas tenemos stocks para mantenernos unos días", dijeron desde otra empresa supermercadista a La Nación.

El panorama es muy diferente entre las categorías que integran la canasta básica (alimentos, bebidas, artículos de limpieza y tocador). Las cadenas de supermercados trabajan con un sistema de logística llamado " cross docking", que se basa en la premisa de contar con el mínimo stock de mercadería, es decir, que los productos que entrega el proveedor se reparten entre las sucursales en forma casi automática.

"Ya se comunicaron las grandes empresas, desde Unilever y Molinos Río de la Plata hasta AGD, Alicorp o Inalta, para informarnos que iban a tener que aumentar los precios, así que las subas se van a tener que trasladar a las góndolas. Si alguna empresa se quiere lanzar con un aumento muy desmesurado lo único que podemos hacer es dejar de comprar, con lo cual lo que vamos a ver en los próximos dos o tres días es que un producto en la góndola aumentó o en su defecto no queda stock", señalaron.

Fuente: La Nación