Diferenció a Chubut en el mapa petrolero de la Patagonia, debido a los despidos en Santa Cruz y a los recortes salariales de hasta el cincuenta por ciento con jornadas laborales de ocho horas en Neuquén. “No me asusta nadie. Tenemos la grandeza suficiente porque llegamos solos, somos independientes y los únicos jefes que tenemos son los trabajadores”, desafió de cara a una interna sindical.

Analizando las variables, ¿puede decirse que el conflicto evoluciona o que se encuentra stand by?

Tenemos que seguir buscando una salida que nos permita por lo menos, mantener todas las fuentes laborales. Hasta ahora y hasta el 31 de julio, el monitoreo es bueno para ver que las operadoras no han cumplido con todos los compromisos que prometieron. Todavía hay 30 equipos que no salieron: 20 son de PAE, 5 son YPF y otros tantos de Tecpetrol. Esta demora pone en estado de emergencia a las pymes de la región. Hay algunas que ya no aguantan el parate de cinco meses sin facturación.

¿Cómo observa el cuadro de situación para la actividad petrolera al 31 de julio?

Ojalá que nos encontremos con un barril que pise los 45 ó 50 dólares. Si es así, habremos superado la crisis. Si esto no se da tendremos que hacer lo que nadie quiere: una asamblea mayoritaria para saber hacia dónde se apuntará. Si seguimos en la actividad tal cual está, hay 2 mil trabajadores que sobran. Y con un cambio de diagrama de 8 horas es muy probable que podamos salvarnos todos. Eso deberán decidirlo los trabajadores y no yo. El sector más perjudicado es el de Torre y Servicios Especiales porque el resto como Mantenimiento y Producción ya trabajan esa cantidad de horas. Venimos aguantando esta crisis hace dos años y casi sin despidos, más allá de los retiros voluntarios que nos quieren hacer cargo. Nosotros le pedimos a todos que no arreglen pero indudablemente, cada uno termina mirando su bolsillo. No hemos hecho nunca nada a espaldas de los trabajadores.

¿Se siente fuerte para disputar una interna sindical como la que viene?

Por supuesto. Los rivales que aparecen en su mejor momento tendrían que haber ganado y perdieron. Se fueron, representan al pasado. Cuando se haga la convocatoria en tiempo y forma como marca el estatuto no sé si estarán en la cancha todavía. Hoy intentan sacar provecho de la situación, diciendo barbaridades y metiéndole miedo a la gente. Después los afiliados deciden con el voto. Ojalá se presenten. Nosotros no le pondremos trabas. Y los alentamos a que sigan trabajando para competir.

¿Está en condiciones de participar el diputado provincial Mario Mansilla a partir de su condición de jubilado?

Nosotros no le pondremos trabas ni condicionaremos a nadie. La gente decidirá. El Sindicato le abrió las puertas a la comunidad. Hay que remitirse a lo que era Petroleros hace cinco años atrás. No hay nada que ocultar, estamos aguantando presiones de todos lados; los delegados han aprendido y se capacitaron a partir de la formación de dirigentes gremiales. Con eso no hay porqué tenerle miedo a la vieja guardia sindical. Son los mismos alumnos de la Federación que quieren encolumnarse para hacer pie en Chubut.

¿Se siente respaldado por el sector político para gestionar en tiempos de crisis?

No necesito respaldo político para poder gestionar. Puedo hacerlo sin el respaldo de nadie. Lo que sí agradezco es el acompañamiento y el esfuerzo que hacen Provincia y Municipio. ¿Cómo no sentirme respaldado si nos ponen 2,50 dólares para poder mantener a mis trabajadores?. Y estamos hablando de un Estado provincial que renuncia a regalías para mantener la estabilidad laboral. El apoyo político en todo caso no es para Jorge Ävila sino para los trabajadores. No nos equivoquemos. El respaldo es para los 12.450 trabajadores que han aportado en los últimos años en exportación casi 9.600 millones de dólares a la Nación. El gobernador monitorea y se pone al frente de una situación que podría mirar tranquilo desde Rawson.

Fuente: Jornada