A 10 días del vencimiento del plazo para presentación de alianzas en Chubut, el panorama muestra claramente a Mariano Arcioni (Frente Federal) y Gustavo Menna (Cambiemos) como dos precandidatos a la gobernación ya lanzados y plantados en una polarización, mientras el Partido Justicialista aún se debate en cuál debe ser la estrategia a seguir y los nombres que la deben encarnar, dando una gran ventaja a sus competidores.

Febrero será el mes en el que se terminen de confirmar los acuerdos o las internas que se vinieron trabajando en cada una de las fuerzas políticas desde noviembre, fecha en la que el gobierno blanqueó con dos decretos el desdoblamiento de elecciones provinciales que después de varias idas y vueltas en la Legislatura y en la Justicia, quedaron firmes para el 7 de abril en el caso de las Primarias y el 9 de junio las Generales para las categorías Gobernador y Diputados Provinciales, a la que se plegaron la mayoría de los municipios, con excepción de Comodoro Rivadavia, Rawson y Sarmiento.

Más allá de que la oposición buscará de manera infructuosa anular el cronograma electoral vigente cuando retomen las primeras sesiones legislativas del año, lo cierto es que los bloques del PJ y Cambiemos no parecen alcanzar a esta altura la mayoría especial de 18 votos, por lo que se mantienen vigentes las fechas establecidas por el Tribunal Electoral que marcan que el 6 de febrero vence el plazo para la presentación de las alianzas y frentes electorales, y que el 16 será el turno de la presentación de las listas de candidatos.

Con este escenario ya definido, la foto muestra hoy a dos precandidatos en carrera, ambos del oficialismo, ya que uno representa al actual gobierno provincial y el otro al gobierno nacional. La fórmula Mariano Arcioni-Ricardo Sastre será presentada oficialmente en un acto que se realizará en Puerto Madryn el 9 de febrero, con un nombre de fantasía que será el Frente Federal que incluye en principio a Chubut Somos Todos y al Pach, sumando también a una serie de partidos municipales.

Los acuerdos cerrados por el actual gobernador incluyen además de al intendente madrynense que integra la fórmula, a los jefes comunales de Trelew, Adrián Maderna y de Rawson, Rossana Artero, además de un número importante de intendentes de todo el interior.

CAMBIEMOS

En el caso de Cambiemos, no hay dudas de que el único candidato será Gustavo Menna quien estará acompañado por una candidata a vicegobernadora de la zona del valle, proveniente del radicalismo pero no muy conocida dentro del ambiente político, según comentaron operadores de la campaña del diputado nacional a esta columna.

A pesar de algunos planteos desde el PRO, están avanzadas las reuniones para cerrar una fórmula íntegramente radical, y en la búsqueda de una lista de unidad dentro del frente electoral, sólo resta acordar entre ambos partidos la integración de la lista de diputados provinciales, que tendrá mayoría de lugares para la UCR en una proporción que sería de 3 a 1 o en todo caso de 2 a 1. La idea es evitar las PASO en la mayoría de los municipios, con candidatos a intendente en su gran mayoría del radicalismo con excepción de Puerto Madryn.

Carlos Linares o Gustavo Mac Karthy, son el eje de discusión del peronismo.

LAS DUDAS DEL PERONISMO

Con un panorama muy diferente, el PJ sigue sufriendo la falta de conducción y la atomización de sectores que viene afrontando desde 2015, y que ya le valieron el tercer puesto en las elecciones legislativas de 2017.

Es muy difícil pronosticar a esta altura que pasará en el peronismo de Chubut, que se debate en una serie de alternativas electorales en una absoluta incertidumbre que reconocen sus referentes a esta columna, luego del fracaso de la ofensiva contra los decretos de convocatoria de fines del año pasado.

La información parece ir cambiando minuto a minuto a tal velocidad que ya parece vieja aquella reunión del lunes pasado en el valle con dirigentes de toda la provincia, donde la intención fue anunciar un acuerdo que nucleaba al 80 % -ya que no formó parte el precandidato Omar Burgoa- del partido con una fórmula encabezada por Gustavo Mac Karthy acompañado por una mujer que iba a ser propuesta por el intendente comodorense, Carlos Linares. Incluso en ese encuentro se había hablado de una fecha y lugar de lanzamiento, el 8 de febrero en el Socios Fundadores, y se habían barajado nombres para la lista de diputados como Rafael Williams, Carlos Eliceche y la intendenta capitalina, Rossana Artero, que días después terminó sacándose la foto con el gobernador Arcioni.

Lo que había trascendido era que en ese acuerdo había un renunciamiento, que era el de Linares, quien daba un paso al costado en pos de la unidad. Pero al día siguiente, estallaron las repercusiones en las bases del partido, especialmente en la zona sur, donde una gran parte de la militancia hizo sentir su disgusto con el acuerdo de la “mesa chica”, afirmando que el candidato natural debía ser Linares, algo que expresó incluso el presidente del partido, Ricardo Muttio, y que exacerbó los regionalismos que suelen estar a la orden del día.

Así las cosas, surgió una especie de “operativo clamor” en torno a la figura del intendente comodorense, y a esta altura muchos creen que sería inminente su lanzamiento como candidato, tal como afirman sus principales operadores. De ser así, se plantearía una interna de tres con Mac Karthy y Burgoa, repitiendo la historia de unas PASO sangrientas como en 2017.

EL PEDIDO DE CRISTINA

En medio de esta incertidumbre general, están quienes reconocen el mensaje de la líder del FPV, Cristina Kirchner, quien pide una estrategia que apunte a evitar por todos los fines un triunfo de Cambiemos en Chubut, para lo cual si es necesario, el peronismo debería aglutinarse junto al Frente Federal de Arcioni para juntar del mismo lado a todos los votos en contra de las políticas nacionales.

Esto exige deglutir un sapo enorme para muchos dirigentes del peronismo que fueron la principal oposición al dasnevismo y al arcionismo en los últimos años, y casi imposible de ejecutar desde lo práctico. Si bien hubo algunas reuniones en ese sentido, no llegaron a buen puerto por varias razones: en principio porque el gobierno se negó a modificar la fecha de elecciones, pero además porque el peronismo no admite ir en una lista encabezada por Arcioni, y porque todos reconocen que ir a una PASO que incluya al actual gobernador y a candidatos peronistas no asegura el traslado de votos en la general.

En este escenario, surge como única alternativa la famosa Ley de Lemas, que parecía casi descartada y en las últimas horas volvieron a agitar algunos dirigentes para ser tratada cuanto antes. De acuerdo al proyecto que estaría presentando en estos días el presidente de la Legislatura, José María Grazzini, la idea es que sea electo gobernador el más votado dentro de la fuerza que obtenga mayor cantidad de votos, por más que no sea el más votado de manera individual dentro de la preferencia del electorado. Claro que esto se haría sin la opción de una segunda vuelta, que tan malos recuerdos trae al peronismo chubutense que perdió de esta manera el poder a manos del radical Carlos Maestro en 1991.

Una ley de este tipo requiere 21 votos de los 27 de la Cámara, un número que hoy suena como inalcanzable no sólo porque desde el gobierno –si bien en algún momento lo contemplaron- han manifestado que no es una ley que esté bien vista y que remite al pasado, sino porque tiene resistencia en varios diputados que hoy integran el mismo bloque del PJ, y que han admitido que no están dispuestos a votarla. Sin embargo, siempre está vigente el axioma que reza que la política es el arte de lo posible. En pocos días más veremos si es así.