COMODORO RIVADAVIA (ADNSUR) – Una de las hermanas de Marisa Santos –víctima del triple crimen de Sarmiento ocurrido en 2014-, Daniela, contó que su otra hermana le preguntó al condenado Claudio Lamonega por qué había matado a su hermana y sus sobrinos y éste le respondió: “Preguntale a tu hermana”. Recordó que “¡esa persona estuvo en mi casa preguntándome por mi hermana! Yo intenté tranquilizarlo. ¡Fue terrible! Igual nos costó creer que fuera él”, dijo y expresó: “fue una traición muy grande a ella, y fue muy cobarde la forma en que lo hizo. Ojalá las personas que estén con él se encarguen de que sufra cada balazo que le metió a sus víctimas”.

Daniela Santos es una de las cuatro hermanas de la víctima. La mujer dialogó con FM Tiempo de Trelew. Al referirse a la confirmación de la cadena perpetua de Claudio Lamonega y a cómo vive la situación su familia, dijo que “se confirmó el día 26, aunque el 20 hubo una audiencia y se corroboró luego. Lamentablemente no hay una prueba contundente sino muchísimos indicios que llevan a la misma persona”.

Su hermana y sus dos sobrinos, Victoria y Lucas Ramis, aparecieron muertos en noviembre de 2014 con un tiro en la cabeza mientras dormían.

“Para nosotros fue un año muy duro como familia, sobre todo pensando en la vida de mis sobrinos, tan jóvenes, uno siente una impotencia muy grande. Y tuvimos que sobrellevar un año de audiencias. Lo internaron a mi papá que estaba enfermo y falleció, pero tuvimos el resultado que esperábamos. Nosotros sólo queríamos justicia, no queríamos que esto quede impune porque esto fue una traición muy grande a ella, y fue muy cobarde la forma en que lo hizo”, resumió la mujer.

“¡Esa persona estuvo en mi casa preguntándome por mi hermana! ¡Fue terrible! Igual nos costó creer que fuera él”, relató.

Afirmó que no le quedan dudas de que Lamonega es el responsable del asesinato pero admitió que “nos costó cuando esto empezó porque mi excuñado Raúl Ramis, cuando falleció, mis sobrinos eran chiquitos. Y este asesino los crió. Para nosotros fue durísimo. A nosotros nos destrozó, ni siquiera pensó en sus hijos”.

Además, dijo que “mi hermana era una excelente persona, crió a mis sobrinos a la par de los hijos de él. Marisa nunca hizo diferencias, siempre los quiso mucho. Pero esta persona no pensó en nadie. Y nos costaba mucho creer. Nunca imaginamos una cosa tan terrible, pero lamentablemente todo apuntó a él. Hay muchísimos testigos. De hecho a mí me sorprendió cuando fue a mi casa, porque nunca había ido a mi casa, nervioso, diciéndome ‘Algo raro pasó’. Y yo intenté tranquilizarlo”, se lamentó.

Contó que su hermana y Lamonega “Claudio vivía con mi hermana, pero se separaron en el 2011 o 2012 y yo la verdad no tenía buena relación con él; sabía que estaban saliendo, pero cada uno en su casa”.

Puso en duda que estuvieran tratando de recomponer el vínculo. “Yo estuve con mi hermana el jueves anterior a que la mataran y ella recibió el llamado de una amiga, estaba contenta. Al rato recibió otro llamado, le cambió la voz, se retiró del lado mío, y dijo que después llamaba”.

Dijo desconocer si hablaba con Lamonega pero “le cambió totalmente la voz y la forma. Yo no la veía contenta como antes. Marisa siempre fue una mujer de andar bien vestida, se arreglaba siempre estaba elegante, era una mujer fina. Y últimamente se la veía como más de entrecasa. Aunque no le llegué a preguntar qué le pasaba.

“En realidad nunca me gustaron sus formas, su trato. Él renegaba de todo el mundo. Con mis sobrinos también, con malas formas. Eso no me gustaba. Pero yo vivía en Córdoba en ese momento, venía, pasaba las vacaciones y me iba. Y después tuvimos problemas de celos, porque para él todas somos malas personas”, dijo.

Confirmó que “mi papá fue uno de los testigos claves y Lamonega vino a casa de mi papá y se lo mostró, que se lo había regalado su padrastro antes de morir. Mi papá, que estaba enfermo y debía viajar a Buenos Aires, adelantó su declaración. Y lo reconoció. Eso era clave”.

“UNA PERSONA ERMITAÑA Y RENEGONA”

Sobre la relación de su padre y Lamonega, manifestó que era “igual que conmigo. Lamonega no era un tipo sociable; era una persona ermitaña, sola, renegona, hablando mal de todo el mundo. Con mi papá siempre tenía algo que decir. Creíamos que era medio idiota”, disparó.

Sin embargo, “nunca pensamos que sería un asesino”.

“Yo llegué esa madrugada, había ido a un campo en Perito Moreno con mi marido y mis hijos. Y como a las 11 salí a comprar y vi la Kangoo de mi hermana frente a la escuela y me llamó la atención el horario, porque a mi hermana le gustaba dormir”, rememoró.

“Cuando vuelvo a mi casa lo vi a Lamonega. Me quedé helada. Él en cuatro años nunca vino a mi casa. Pensé que se había muerto mi papá y me venía a avisar. Lo quise hacer pasar y no quiso. Me dijo que se había ido a Comodoro y no le contestaba. Le dije que no tenía el teléfono de mi prima en Comodoro, que lo iba a buscar, pero no lo conseguí. Mi hija le contó que nos fuimos al campo, que no habíamos estado, él se empezó a acelerar. A mí me llamó la atención. Evidentemente lo que él quería es que lo encontremos nosotros”, resumió la mujer.

“ESTABA NERVIOSO”

“Yo le dije que se relajara. Yo le mandé un WhatsApp a mi hermana. Él estaba nervioso. Pero nunca me preocupé. Él me dijo ‘Algo malo pasó’. Yo pensé que se habían peleado. Y cuando él se va me avisaron que había un patrullero en la casa de Marisa. Pero cuando llegué al lugar el policía no me dejó entrar. Me dijo que Marisa estaba muerta. Ahí reaccioné y le dije que la camioneta estaba frente a la escuela. Se ve que como yo no le di importancia él fue y buscó a la Policía”, explicó.

En relación con el trabajo de la fiscal Vázquez, dijo que “como familia no tenemos más que palabras de agradecimiento. Andrea, además de ser excelente profesional es excelente persona; ella y todo su equipo nos acompañaron muchísimo”.

“La querella nuestra lo mismo, trabajó incansablemente hasta lo último. Y conteniéndonos, sobre todo. Uno nunca está preparado para esto. Andrea ya forma parte de nuestra familia. Así que estaos muy agradecidos, lo mismo que con los jueces. Los de Sarmiento y los de Comodoro me parecieron correctos y justos”, agregó.

Consultada sobre cuándo fue la última vez que habló con Lamonega, contó que “a él se lo llevaron antes que llegara yo. Lo vi en las audiencias, pero mi hermana mayor, Silvia, lo siguió hasta la esquina y le preguntó por qué lo había hecho. Y él se dio vuelta sonriendo y le dijo: “Preguntale a tu hermana”.

“Después lo único que pudimos hacer, en la última audiencia, cuando lo dictaminaron culpable, fue gritarle ´asesino´. Él hablaba en las audiencias como si fuese una película que le pasó a otro”, manifestó Daniela.

“Ojalá las personas que estén con él se encarguen de que sufra cada balazo que le metió a sus víctimas”, finalizó.