SALTA (ADNSUR) -  En la noche del miércoles, pasadas las 23 horas, un militar perteneciente al cuerpo de Infantería del Ejército Argentino fue baleado en un ojo. Ocurrió en una esquina del barrio Norte Grande, en la ciudad de Salta. El militar fue identificado como Néstor Ávalos, de 25 años, quien permaneció durante casi 12 horas sangrando del ojo izquierdo, hasta que en la mañana del jueves fue intervenido quirúrgicamente para retirarle el globo ocular.

Su pareja, Magalí Vargas tiene  23 años, relató lo que tuvo que sufrir para hacer atender en un hospital público a su esposo por a falta de oftalmólogos de guardia. Y aseguró que estuvo toda la noche esperando la llegada de algún médico. "Me informaron que perdió un ojo, inmediatamente me di cuenta de que también perdió su carrera militar, y que quizá nos quedemos sin sustento. No sé qué vamos a hacer", dijo.

Salta: Policías le dispararon a un soldado que llegó desde Comodoro y perdió un ojo

La joven contó- a El Tribuno- que está en pareja con Néstor hace cinco años, y desde que ingresó al Ejército Argentino el joven estuvo viviendo en  Comodoro Rivadavia. Hace dos años falleció su madre y poco después su hermana sufrió una muerte súbita, a los 26 años. Mi cuñada dejó dos nenes menores, sin padre y sin abuela”, indicó.

Por esta razón la pareja decidió hacerse cargo de los sobrinos, y el joven militar tuvo que pedir el traslado a la provincia de Salta. “Llegamos y nos hicimos cargo de los chicos, y estábamos haciendo planes hasta que pasó todo esto, que no puedo terminar de entender cómo y menos el porqué. Conseguí los testigos y todos me dijeron del patrullero, que disparó en movimiento y se retiró rápidamente. No sé cómo hacer, adónde recurrir”, expresó.

EL ATAQUE

Según indicó la joven, su esposo fue a la casa de su padre para asistirlo y comprarle medicamentos: "Salió de la vivienda que se encuentra al lado de un negocio cuando pasó un patrullero de la Policía de la Provincia -eso lo afirmó mi esposo y los testigos- y desde el interior del vehículo salió un fogonazo y una perdigonada contra la persona de mi marido que recibió proyectiles en su ojo izquierdo", afirmó.

Luego, señaló que los policías no se detuvieron, lo vieron caer y quedar tendido, los vecinos fueron los que lo cargaron y asistieron a su marido. “Cuando llegamos al hospital llegaron cinco patrulleros y los policías nos decían que mi marido había estado tomando, que se hallaba ebrio", manifestó enojada. "Ensangrentado y todo, con todo el dolor que supone la herida recibida les contestó que le hagan la alcoholemia y todas las pruebas, pero de atención nadie habló", dijo.

Ante esta situación, la joven confirmó que realizó las denuncias pertinentes, pero aseguró que nadie se acercó para esclarecer lo sucedido “nos pone al borde de perderlo todo. Exijo justicia y una explicación, al menos para seguir viviendo", puntualizó.