La idea fue de Mateo, quien se acercó el sábado a la casa de Domínguez para pedirle si los podía entrenar a él y a otros niños y niñas que quisieron cumplir un gran anhelo.

El DT del Sabalero no es un vecino más y de destaca la humildad y su simpleza, según comentan quienes conviven en la zona. TERMINA DE LEER ESTA NOTA HACIENDO CLICK ACA