COMODORO RIVADAVIA (ADNSUR) - El periodista de Diario Crónica Alejandro Carrizo publicó en su cuenta personal de Facebook una historia que se volvió viral en las redes sociales. En el relato, contó el momento que le tocó atravesar a Carlos Villarroel, quien perdió a su hijo el día viernes y decidió correr en su honor un día después:

Ausencia sin un metro de distancia

La vida no es sólo durar, tampoco es respirar. La vida es sentir y acompañar. Será por eso que Carlos Villarroel decidió correr a pesar de todo.

Ese "a pesar de todo" se podría interpretar de diferentes maneras, pero la más fuerte, la mayor, la más dura en este mundo, es la pérdida de un hijo.

La naturaleza indica que los padres se tienen que ir antes que los hijos, pero existe una ineludible rigurosidad que no podemos manejar. Se llama destino.

Y el destino determinó que Lucas se despida un tiempo antes. Su padre, Carlos es parte del Team Treno, un grupo de running que orienta Mario Rodríguez.

La decisión de hacer el duelo y no correr Crónica a pesar de la cantidad enorme de horas de entrenamientos anual, parecía la decisión que se acomodaba a su dolor. Sus compañeros fueron consecuentes con ese sufrimiento que martiriza el alma y decidieron no correr, como queriendo darle una caricia al corazón de Carlos.

Transcurrieron algunas horas y fue Carlos quien hizo una lectura distinta. Se preguntó qué hubiera querido su hijo Lucas y le pareció escuchar, "Dale, pá, es lo que te gusta. Te entrenaste todo durante el año, los compa te ayudaron a estar mejor y ellos deben correr también. Correla, dale, yo te voy a estar acompañando".

Y se le abrieron grandes los ojos aún rojos por la angustia, las palpitaciones fueron más intensas. Tomó el teléfono y les comunicó a todos que lo mejor era correr Crónica, como el más sentido homenaje a Lucas.

La rueda comenzó a girar. Nació un aura positiva que impulsó a todos. El aún adolescente Albert Luna fue el botón de una muestra general. El chico que es promesa de nuestro atletismo, debutaría en la Mayor, se preparó todo el año para ello. ¿Que hizo? Dejó en un costado los objetivos personales y acompañó a Carlos en todo el circuito. Juventud, divino tesoro.

"Albert Luna iba a debutar en la Corrida y con todo lo que ello conlleva. Expectativa, sueños y muchísimo entrenamiento. Se bajó de todo eso y decidió transitar la corrida al lado de su compañero. Hoy en día con una juventud tan vapuleada y cuestionada, nos demostró que no todo está perdido", así escribió Mario Rodríguez en su muro de Facebook.

El Team Treno se convirtió en una fuerza que rememoró la frase de El Principito que reza "Lo esencial es invisible a los ojos". Porque aunque no se vio, el sábado hubo un ímpetu, una red que llenó de solidaridad el alma de Carlos.

Y él corrió, a veces con lágrimas que se confundían con el sudor del calor sabatino. Tenía alas parecidas a las que se extendían en la remera negra que lo identificaba.

¿Ausencia?. Ninguna. Carlos trotó con tres corazones, el propio, el de Lucas y el que se formó con el cariño de todos sus compañeros.