COMODORO RIVADAVIA (ADNSUR) - El jueves Rocio Madrid comenzó a sentir dolores de parto. No había ido a realizarse el último examen por el aislamiento obligatorio, pero eso no impidió que note que era el momento de que nazca su hija. Valentina pesó 3 kilos y por estas horas junto a su madre podría recibir el alta.

Rocío es una de las tantas mujeres de Comodoro Rivadavia que tuvieron familia en medio del aislamiento, un escenario particular que deambula entre el temor por el coronavirus y la alegría por el nacimiento, aunque siempre prevalece la felicidad.

Desde Clínica del Valle, la joven madre primeriza admitió que tenía cierto temor que su hija nazca en medio del aislamiento, pero todo salió bien. “Estaba preocupada, me internaron ayer (por el jueves), empecé a la mañana a sentir dolores despacito y después a la tarde ya me trajeron a la clínica, Me fue a buscar una ambulancia”, contó sobre los momentos previos al parto de Valentina, quien vio la luz del mundo en forma natural.

En tiempos de aislamiento, en los centros asistenciales de Comodoro Rivadavia las medidas sanitarias se vuelven más estrictas al momento de un nacimiento. A Rocío no la dejan recibir visitas y solo pueden entrar su mamá y su novio para cuidarla. Por supuesto tienen que tomar ciertos recaudos, desde el lavado de manos hasta los lugares por lo que andan. Es que básicamente se recomienda: de la casa a la clínica y de la clínica a la casa.

Andrea Levill, la mamá de Rocío, quien ya tuvo la experiencia del parto en más de una ocasión y sabe como son esos momentos, asegura que esta vez se vivió diferente, con mayor precaución. “Es diferente, tenemos que tener más cuidado con la limpieza, no te dejan entrar sin barbijo y siempre tenés que usar alcohol en gel. A mi me dio un poco de temor porque si bien no es la misma cantidad de gente que andaba antes, igual entra gente y tenés el miedo de contagiarte. Era algo que nos inquietaba”, admitió. 

Ser madre en cuarentena: entre el temor por el coronavirus y la alegría del nacimiento

LOS EMBARAZOS EN CUARENTENA

La ginecóloga María Tatiana Latof, el último jueves fue una de las entrevistadas en el Facebook Live de ADNSUR. La especialista admitió que “es una situación bastante particular”, la que se está viviendo en los centros asistenciales, y aseguró que todos los días tratan “de llevarle la tranquilidad que necesitan a las embarazadas, especialmente en este momento que están transitando”.

Es que a diferencia de otras especialidades, la gestación y el parto requieren otro tipo de cuidados, explica la ginecóloga. “Por ejemplo, en los embarazos no hay una consulta virtual, nosotras la valoración de la panza la tenemos que hacer en vivo y en directo, al igual que escuchar los latidos y la toma de presión de la paciente y la medición de la panza. Entonces si o si necesitamos que la paciente concurra”.

“Pero lo que se trata de hacer es minimizar la cantidad de controles. Tratamos que la paciente concurra lo menos posible, aunque es indispensable que una vez al mes tengamos los controles y sobre todo en los últimos dos trimestre, donde tenemos que acortar el control a 15 días o tres semanas dependiendo del embarazo que cursa; si es de bajo riesgo o es de alto riesgo”.

Para evitar que la embarazada esté mucho tiempo fuera de su casa, se trata de realizar todos los estudios en un mismo día. Por esa razón, muchas veces las ginecólogas son las encargadas de levantar el teléfono y pedir un turno así la paciente tiene una respuesta inmediata. 

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UN PROTOCOLO PARA PREVENIR

Si bien en Comodoro Rivadavia no hay casos positivos de coronavirus, luego que los dos primeros pacientes infectados ya cursaron todo el proceso de la enfermedad, en las clínicas de la ciudad implementan protocolos especiales para la llegada de un posible brote, explicó Latof.

“En ginecología se utilizan protocolos que ya se implementaron en los países que tienen la mayor cantidad de infectados, como España e Italia, adaptándose a la realidad de la ciudad. Estamos sobre la mirada de lo que hacen ellos. Todo se ve sobre la marcha y vamos cambiando de acuerdo a lo nuevo que va saliendo. Pero esa es la idea: los turnos los estamos dando separados, ya no tenemos el turnero todo lleno como dábamos antes, sino que se dan cada media hora, y entran solas, sin acompañante”, indicó.

Pero esto no es todo, como medida de prevención, para transitar por los pasillos de la clínica se debe usar barbijo en forma obligatoria. Además cada vez que una persona llega al establecimiento le colocan alcohol en gel, y solo circulan aquellos que tienen turno previamente, tanto para control, estudio o vacunación.

El protocolo que indica Latof se puede dividir en dos partes: una para atender embarazadas que no son caso sospechoso de Covid - 19 y otra para posibles parturientas que sí lo sean

Según explicó la especialista, las pacientes no sospechosas ingresan por donde entran los casos sin síntomas. “En este caso se está atendiendo normal entre comillas. No hay que usar ningún tipo de protección, si se trata de restringir las visitas, pero por una cuestión general que no ingrese mucha gente a la clínica”.

Pero en caso que haya una embarazada sospechosa o confirmada de Covid - 19, la atención es distinta. "En este caso lo más importante es que haya una circulación específica de la paciente sospechosa, por donde circula y que permanezca en un lugar donde no haya otro pacientes”, explicó la especialista.

Y detalló: “también se trata de no restringir el acceso a una acompañante porque la ‘Ley de parto respetado” así lo requiere y las pacientes lo necesitan, sobre todo en un parto vaginal, pero debería ser alguién que no conviva con ella, sino un externo. Además, un solo profesional se puede ocupar de realizar el parto, un ginecologo o una licenciada en obstetricia, porque necesita estar con todos los elementos de protección: mameluco, antiparras, careta, guantes, barbijos”.

Además, como medida de prevención en este último caso durante todo el procedimiento el acompañante y la paciente deben tener el barbijo colocado. 

PREGUNTAS SOBRE EL PARTO Y LOS CUIDADOS

La gran pregunta que surge entre las mujeres embarazadas es si las parejas pueden ingresar al parto. Tal como explicó Latof, si es posible, pero no en todos los casos. “Se puede entrar  con la pareja, pero cada institución tiene su protocolo propio. Se puede entrar acompañada, sobre todo respetando la Ley de Parto Natural. Las ginecólogas sabemos que es indispensable, sobre todo en el parto vaginal, pero no en actividades quirúrgicas, como cesáreas”.

Otra duda de las embarazadas es cuando deben realizar la consulta médica o asistir a ver a una especialista. Lafot recomienda en tres casos: cuando el bebé no se mueve por mucho tiempo, cuando hay sangrado o pérdida de líquido y cuando se aproxima el parto.

Al respecto, explica: “Primero se debe controlar el movimiento del bebé; cuando en dos horas no se movió o no percibimos el movimiento recomendamos comer algo dulce, tomar un vaso de Coca y si en una hora no se movió hacer la consulta para escuchar los latidos. Otra cosa es en caso de sangrado, pérdida de líquido amniótico cuando la mamá se ha mojado los pantalones o la bombacha, y en trabajo de parto. En este último caso siempre hay que controlar las contracciones, que se identifican cuando la panza se pone dura como piedra. Si está dura como 25 o 30 segundos y eso pasa cada 5 o 10 minutos significa que está comenzando el trabajo de parto”, explicó a grandes rasgos.

Precisamente esto es lo que el jueves sintió Rocio. Valentina ya estaba lista para llegar y atrás tuvieron que quedar los temores. Afortunadamente, gracias a la ciencia médica, el trabajo de la madre y la voluntad de la bebé, la pequeña nació de la mejor manera y por estas horas ya se prepara para conocer su hogar, justo en esta etapa de aislamiento donde todo parece distinto.