En la vida cotidiana, existen dichos, frases o relatos populares para darle un tinte cómico a una expresión. A pesar de tener una fecha establecida en territorio argentino y otra a nivel mundial, en la cultura popular se menciona al Día del Arquero como un hecho futuro de improbable realización o para graficar algo que jamás sucederá.

A pesar de eso, en Argentina hay dos momentos al año en donde lo improbable debería suceder.

Es que el 14 de abril es el Día del Arquero en todo el mundo. Pero además en Argentina también se celebra el 12 de junio. Esto es porque el 14 de abril recuerda al día en que nació Miguel Calero, un futbolista colombiano que registra en el ámbito deportivo de su país el récord por haber jugado 945 partidos oficiales, y el 12 de junio es el natalicio de Amadeo Carrizo, de carrera memorable en River, quien -con 546 partidos entre los años 1945 y 1968- se convirtió en el jugador con más presencias en el club millonario.

Miguel Calero, nacido en 1971, tiene el récord en de haber jugado 945 partidos oficiales, y disputó seis ediciones de la Copa América con la selección de Colombia. De extensa trayectoria, Calero atajó en el Sporting de Barranquilla, Deportivo Cali, Atlético Nacional de Colombia y Pachuca de México, club del cual es ídolo y donde atravesó un complicado momento de salud: en 2011, cuando disputaba su undécima temporada consecutiva en la institución, fue diagnosticado con una trombosis venosa en el brazo izquierdo y tuvo que alejarse de las canchas. Un año después, en diciembre de 2012, y tras un grave deterioro de su salud, murió producto de un accidente cerebrovascular.

Cuna de grandes arqueros como Ubaldo Matildo Fillol, Hugo Orlando Gatti, Carlos Barisio, Miguel Ángel Santoro, Rogelio Domínguez, Antonio Roma, entre otros, la Argentina tiene su propia conmemoración para los defensores del arco. Por iniciativa del Senado de la Nación, en el territorito nacional el Día del Arquero se celebra el 12 de junio. Se decidió que fuera aquel día para conmemorar el natalicio de Amadeo Carrizo, de carrera memorable en River, quien -con 546 partidos entre los años 1945 y 1968- se convirtió en el jugador con más presencias en el club millonario.

Tarzán, como se lo apodaba, fue un adelantado para la época. A un puesto al que solo se le exigía atrapar la pelota cuando iba al arco, Amadeo le agregó virtudes como el achique, clave para obstaculizar el ángulo de remate de los atacantes; jugar adelantado a la línea de fondo, para estar mejor posicionado y así salir a cortar los envíos aéreos que caían al área; y, por sobre todas las cosas, marcó un precedente en el ámbito doméstico al ser el primero en su puesto que utilizó guantes en sus manos: en las décadas del 40 y del 50 esto era visto como una rareza y hasta como si uno quisiera hacerse ver como alguien distinto. El consejo de la protección fue brindado por otro referente: su colega ruso Lev Yashin, que -creer o reventar- también murió un 20 de marzo.

Con información de La Nación

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