COMODORO RIVADAVIA (ADNSUR) – El objetivo siempre fue ayudar a quienes más lo necesitan; en forma colaborativa, con un pequeño aporte que luego se convertiría en algo grande, indispensable para soportar el frío en la Patagonia sur.

Mayra Villarroel en 2016 junto a otras compañeras de croché comenzó a tejer cuadraditos de colores que luego se convirtieron en mantas y fueron donadas a comedores, familias u instituciones.

El trabajo solidario fue un éxito, tanto que a la fecha ya llevan entregadas 209 mantas, que se realizaron con unos 8360 cuadraditos de 20 x 20 centímetros de amor, solidaridad y empatía, un sentimiento que parece escasear por estos días.

Mayra integra el grupo Cuadraditos Solidarios Comodoro y Rada Tilly, el cual ahora aprovecha la cuarentena para coser y seguir ayudando a quienes más lo necesitan.

Según explicó la iniciativa surgió por parte de Soledad Escudero (44), integrante del grupo y dueña de una mercería y lanería, quien decidió que en tiempos de persianas cerradas y rutinas en pausa es el “momento de pensar en todos” y tejer los cuadraditos que luego se convertirán en mantas, tal como ella misma explicó a ADNSUR.

“La idea ahora es aprovechar la cuarentena general y hacer cuadraditos de 20 x 20 tejidos a dos agujas o a croche, como sea; la gente los dona y después nosotros armamos mantas de dos plazas y se las damos a la gente más necesitada”, explicó Soledad a ADNSUR.

 

 

HISTORIAS DETRÁS DE CADA CUADRADO

Soledad es profesora de croché y comenzó a participar del grupo durante la inundación de 2017, gracias a la empatía de las tejedoras. “Mi local está en el barrio Juan XXIII y ellas se acercaron a ver qué necesitaba yo y la gente del barrio y me comentaron que pertenencia a Cuadraditos Solidarios. Me pareció una idea re linda y empecé a participar”, recordó sobre cómo se sumó a la iniciativa.

Ella contagió esta pasión solidaria a sus alumnas que suelen donar cuadraditos a la causa. Es que como dice “todo suma”.

Según explicó Mayra, toda esta aventura comenzó gracias a un grupo de amigas de entre 30 y 40 años que se juntaba a tejer crochet. Sin embargo, la iniciativa fue creciendo y ahora son entre 10 y 12 integrantes fijas (Carolina, Daniela, Paula, Nancy, Laura, Karina, Nadia, Flavia, Raquel) y “muchísimas tejedoras anónimas que nos ayudan y que dejan los cuadrados armados en los puntos de recolección”.

En un principio cuando iniciaron las actividades en 2016, entregaban una manta cada dos meses. Sin embargo, durante la inundación llegaron a entregar entre 30 y 40 por semana, trabajo que intentarán replicar en esta oportunidad donde es “Momento de pensar en todos”.

Es que en tiempos de cuarentena general y ante próxima llegada al invierno, la iniciativa tuvo muy buena repercusión en sus primeros días y ya suma sus primeros cuadraditos.