CAPITAL FEDERAL - Según Acara, hay cinco factores que explican este pronóstico, según un informe que difundió esta tarde. Por un lado, los consumidores necesitan cada vez más salarios para adquirir un 0km. Se le suma que la realidad económica de sus hogares inclina sus prioridades a cubrir otras necesidades más urgentes antes de asumir los costos de mantener un automóvil, que son cada vez mayores. A su vez, poder acceder a un préstamo resulta cada vez más caro, lo que incide con fuerza en que la demanda de automotores no repunte.

Según los cálculos de los concesionarios, mientras que en 2018 se necesitaban 14,8 sueldos para comprar un auto chico, hoy se necesitan casi 18. Tomaron como base los modelos Toyota Etios y Yaris, Volkswagen Gol Trend y Polo, Peugeot 208, Fiat Argo y Chevrolet Onix. Los valores se encuentran cercanos al pico más alto de 2010, cuando se requerían 18,3 salarios para ese fin. En Acara son optimistas con que los sueldos le ganen este año a la inflación, pero consideran que una leve mejora en los bolsillos de los consumidores no se trasladará inmediatamente en la compra de vehículos.

 

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Las concesionarias creen que si no mejoran las condiciones económicas y laborales del país, las expectativas de que aumente la demanda son bajas. Con este escenario, los costos de patente y seguro, que son mayores en los autos 0 km que en los que tienen una antigüedad superior a dos años, es lo que más desalienta a los consumidores. El informe de la entidad proyecta que el patentamiento de vehículos para este año rondaría las 410.000 unidades, lo que representa una caída del 7% en relación con 2019.

Tal como destaca La Nación, en la industria ven la falta de financiación a los consumidores como otro problema que impide la recuperación del sector. Los créditos personales y prendarios se mantienen todavía con tasas muy altas, lo que dificultará que las automotrices aumenten sus ventas.