COMODORO RIVADAVIA (ADNSUR) - El ministro de Hidrocarburos de Chubut, Sergio Bohe, bajó el tono a la expectativa de los gremios para buscar un acuerdo con Nación por un precio de incentivo para el gas. Si bien valoró que una medida de esas características podría transformar parte de la actividad, de ninguna manera podría esperarse un impacto profundo: “Ningún precio de gas en Chubut va a garantizar una reconversión productiva, ya que somos un actor marginal  en ese merado, al punto que representamos sólo el 8% de la producción del país”, dimensionó el funcionario. De cara al 2017, proyectó: “las operadoras están apuntando a reducir inversiones a la mitad”. El mercado laboral creció de 3.600 a 25.000 puestos laborales, desde 2003 hasta hoy. Dijo que la alternativa “no son sólo es reducir salarios o personal, sino que nosotros propusimos una tercera vía que pasa por la recalificación de trabajadores”.
Apelando a una humorada típica del funcionario, añadió: “Siempre será bienvenida cualquier medida que ayude a paliar, pero no vamos a sacar el Quini 6. A lo sumo sería como ‘pegar’ dos cifras a la quiniela; ésa es más o menos la proporción”.
La definición del funcionario, consultado por ADNSUR, se produjo minutos antes de la hora pactada para una reunión entre dirigentes sindicales y representantes de operadoras, que ayer (miércoles) se suspendió y se reprogramó supuestamente para las 11 horas de la jornada del jueves. Sin embargo, fuentes sindicales no tenían confirmado aún, cerca del mediodía, si el encuentro había comenzado según lo previsto o los resultados del mismo.
La inversión caería a la mitad
Bohe reconoció que la urgencia planteada por la situación de SP, que se encuentra al borde de la quiebra y que mantiene una situación de conflicto con 16 operarios que todavía no pudieron cobrar lo pactado en carácter de retiros voluntarios, absorbe la agenda de las últimas horas, por lo que no tenía en foco el encuentro entre gremios y operadoras.

Cuando se le señaló que (el secretario del Sindicato del Petróleo y Gas Privado del Chubut) Jorge Ávila planteó expectativas de que un precio de incentivo de gas a 7,90 dólares por unidad pueda revertir una tendencia de baja de inversiones, que en el caso de YPF bajaría de 450 a 260 millones de dólares y en el de PAE, de 900 a 450, puntualizó: “No creo que un acuerdo de precios de gas pueda modificar los planes de inversión de las operadoras, que según nuestras estimaciones van ser de la mitad que el año en curso. Nadie va a hacer 100 pozos al valor que cuestan 200, lamentablemente hay un mercado laboral sobredimensionado y hoy se debe buscar la forma de reconvertirlo con el menor costo posible”.
Sobredimensión del mercado laboral
En ese plano, Bohe precisó que “hoy hay alrededor de 25.000 puestos de trabajo, directos e indirectos, vinculados al petróleo, cuando en 2003 ese número era de 3.600 operarios”. Y agregó que si bien está claro que la actividad ha crecido, incrementándose la producción en casi el doble que los valores históricos, la proporción laboral ha sido muy superior.
“Eran tiempos en que el Estado nacional se quedaba con buena parte de la renta petrolera, porque si el barril estaba a 80 ó 100 dólares, a nosotros nos liquidaban a 42 para mantener el combustible casi gratis para el resto del país; por eso la pérdida de ingresos en la provincia la hemos cuantificado en alrededor de 8.500 millones de dólares, del 2003 al 2015. Las operadoras también miraban para otro lado y seguían el juego, total la bomba de tiempo iba a quedar instalada en las cuencas petroleras”, cuestionó.
También criticó a la anterior gestión de gobierno, al señalar que en 4 años “casi no hubo inspecciones a la actividad de las operadoras, cuando nosotros este año ya tenemos 20 multas labradas por distintos incumplimientos. Renegociaron de apuro los contratos petroleros, a cambio de un plato de lentejas y hoy  vemos las consecuencias”.

Advirtió sin embargo que hoy el precio no puede ser pagado sólo por el sector laboral. Entre las alternativas del acuerdo de YPF con petroleros, para reducir salarios y tiempo de trabajo, o la reducción directa de puestos laborales, como ocurre con algunas empresas en situación crítica, Bohe valorizó la iniciativa del Ministerio: “Nosotros hemos encontrado una tercera vía, que no ha trascendido tanto. Con Tecpetrol iniciamos un programa de recalificación de mano de obra, que apunta a la reinserción laboral en otras industrias, o a la reubicación en el caso de que se reactive, mejorando directamente la productividad de la que tango se habla”.
Explicó que el programa abarca a 66 trabajadores que estaban en sus casas cobrando el 70% del sueldo con una gran incertidumbre, pero que en este programa se los afectó a tareas de capacitación en maniobras de seguridad, protección ambiental y otra serie de trabajos realizados con uno de los equipos en situación de stand by. “Esto se hace en forma rotativa y la gente al menos puede mantenerse con una actividad, mejorando su calificación para trabajar –sentenció-, con nociones de liderazgo y posibilitando que la gente se proyecte a sí misma en otra industria, o mejorando su productividad en ésta. Hemos acordado recientemente con Tecpetrol extender el programa hasta abril, iremos viendo sobre la marcha. Tampoco podíamos exigirle plazos más largos cuando la operadora insignia del país, que es YPF, optó por la reducción salarial y el proceso de desinversión que viene profundizando”, cuestionó Bohe.
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