SANTA CRUZ DE TENERIFE (ADNSUR) - El acusado metió a su perrita gravemente herida en una pequeña valija y la tiró a un contenedor. Se trataba de una pitbull llamada Isa, que había sido agredida por otro perro de la casa. Antes de que fuera aplastada por el camión de la basura, unos vecinos escucharon gritos y la rescataron.

La justicia canaria condenó al joven de 29 años a un año de prisión por maltrato animal y al cumplimiento efectivo de la pena, "sin posibilidad de remisión", dice la sentencia, que no es firme porque puede ser aún objeto de recurso.

El cruel hecho ocurrió en Santa Cruz de Tenerife, en 2012. 

"La elección de tal pena ha sido ponderada por la acción malvada" del acusado, argumentó en su sentencia la juez sustituta del Juzgado de lo Penal número uno de Santa Cruz de Tenerife, Sandra Barrera Vinent, quien permitió durante el juicio la comparecencia en la sala de la perra —rebautizada como Milagros—, acompañada de su actual dueña, quien acudió como testigo, de acuerdo a lo informado por diario El País. 

Se salvó de milagro

La perrita fue rescatada por los vecinos media hora después de ser arrojada a la basura y 20 minutos antes de la llegada de un camión de basura sin operarios que la hubiera triturado.

La perra fue atendida por veterinarios y le indicaron tratamientos que duraron casi un mes. La curaron y cuidaron hasta su total recuperación.

La sentencia también condena al acusado a pagar a la protectora de animales que la acogió por los gastos de su curación y a no tener animales domésticos durante tres años.

La juez accedió así a la petición de la fiscalía y denegó la suspensión condicional de la prisión que se aplica en ocasiones a penas inferiores a dos años de cárcel, debido a que el acusado no ha mostrado arrepentimiento y actuó con "saña". Además, añadió en los argumentos que la suspensión de la condena "no generaría enseñanza ni doctrina", ni sería "disuasoria para los ciudadanos".

Justifica la pena de un año, solicitada por la acusación popular frente a los nueve meses que pedía la fiscalía, por "la acción malvada" que supone "introducir a la perra en una maleta" abocándola a la muerte, "cerrando la cremallera impidiéndole el respirar" y "de forma indigna" tirarla a un contenedor.

Para la juez Barrera, que aplaude la actuación ciudadana por rescatar y cuidar a Milagros, "es importante visibilizar este maltrato" y dictar sentencias que trasladen a los ciudadanos más empatía por los animales y que generen "biofilia".

En la sentencia, se constata la realidad científica de que los animales son seres sensibles y que su maltrato vulnera "las obligaciones biológicas-bioéticas" que con ellos tienen los seres humanos. "Hemos de ser intransigentes con este tipo de hechos" y el Estado debe proteger a los animales de estos actos, señala la juez, que advierte "cierto sadismo" en la conducta del acusado puesto que el camión de la basura hubiera "despedazado" viva a la perra.

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