El caso ocurrió en una vivienda de Caseros donde vivía una abuela de 89 años con su nieto Agustín de 24 que cuidaba de ella. El joven había viajado a Chascomús y dejó una carta en la casa donde confesó que la mujer había fallecido en el mes de marzo, pero por miedo la acostó en la cama y no avisó a nadie. Él era quien percibía la pensión de la jubilada.

Tras no tener noticias de ambos, los familiares decidieron acercarse al lugar acompañados por la policía. Al llegar a la puerta de una de las habitación había un cartel con la advertencia: “No entrar, llamar al 911, leeme”, acompañado por un carta.

Al abrir la puerta, sobre la cama, había un cuerpo en descomposición tapado con una frazada: era la abuela, que fue reconocida por su propia hija.

La mujer relató que Agustín, quien estaba al cuidado de la anciana, era quien los informaba sobre el estado de salud de la misma y les pedía que por la pandemia no vayan a visitarla por temor al contagio, pero desde el domingo 29 de agosto habían perdido todo contacto con él.