Los primeros días de agosto una joven de 22 años de San Martín de los Andes logró escapar del martirio que vivió durante cinco meses, cuando fue secuestrada por un conocido en su vivienda, quien durante el tiempo que la mantuvo cautivo la violó en reiteradas ocasiones amenazándola con un arma de fuego.

Al escapar pudo denunciar lo ocurrido y su secuestrador ya fue detenido mientras avanza la investigación.

El hecho se conoció este martes, luego de que informaran desde el Ministerio Público Fiscal respecto de la formulación de cargos que se pudo oficializar contra el violento realizada el domingo pasado. Según se indicó, todo inició en marzo de este año, cuando el acusado secuestró a la joven. El hombre logró retener a la víctima contra su voluntad por cinco meses en su vivienda, informa La Mañana.

El fiscal Maximiliano Bagnat informó que la víctima había conocido al acusado a través de amigos en común algunos días antes de quedar secuestrada, en una reunión. Posteriormente, la joven de 22 años se volvió a cruzar con el hombre pero aún sin demasiada interacción, hasta que él la invitó a pasar por su casa una tarde a tomar unos mates.

Cuando ella quiso retirarse, el violento mostró sus verdaderas intenciones: cerró con llave las puertas de la casa y la amenazó a punta de pistola para que no se resistiera. Pero ahí no terminaba la pesadilla, dado que bajo amenazas de matar a sus familiares, la violó en reiteradas oportunidades.

Con la violencia y amenazas, el abusador logró doblegar a la víctima a tal punto que la dejó salir en al menos dos ocasiones para buscar ropa, y aún así el temor infringido consiguió que la víctima repitiera las mentiras que su secuestrador le dictó para no levantar sospechas entre su familia. 

"También la amenazaba con que la estaban vigilando, la tenía paralizada. Estaba totalmente vulnerada y él logró el alejamiento de todos sus contactos", confió el fiscal a La Mañana.

Era bajo la completa seguridad del control que tenía sobre la joven que el hombre siguió haciendo su vida habitual e iba a trabajar todos los días. "Ella se fue dando cuenta que si se 'portaba bien' -de acuerdo al criterio del agresor-, tenía ciertos beneficios; como por ejemplo, que él le dejaba de pegar tan seguido y le dejaba un celular aunque sin contactos", detalló el acusador.

Fue así que finalmente, tras cinco meses, la joven aprovechó un día en que se quedó sola, se animó a pedir ayuda y escapó de la vivienda de su captor. Sin embargo, las amenazas continuaron y recién dos semanas después de recuperar su libertad, logró reunir el coraje para denunciarlo ante la Justicia.

A partir de su relato, los informes médicos que permitieron corroborar sus palabras y otras pesquisas que ordenó el fiscal del caso, se logró reunir la evidencia necesaria para acusar al secuestrador abusador como autor de los delitos de privación ilegítima de la libertad calificado por el empleo de violencia y por su duración y por abuso sexual con acceso carnal calificado por el empleo de arma.

Por otro lado, teniendo en cuenta la gravedad del caso y para asegurar la protección de la víctima mientras avanza la investigación y comienza a recibir asistencia psicológica por los sometimientos, Bagnat solicitó ante el juez Nazareno Eulogio que se le aplique una prisión preventiva al acusado, argumentando riesgo de entorpecimiento y hacia la integridad de la víctima.

El juez Eulogio entendió como debidamente demostrados los riesgos procesales invocados por la acusación, y por ello, dio por formulados los cargos contra el violento y dictó la cautelar más gravosa en su contra. La defensa del acusado desafió el fallo este lunes ante un tribunal revisor integrado por Diego Chavarría Ruiz, Carolina González y Leandro Nieves, pero los magistrados ratificaron la necesidad de la preventiva por unanimidad.

Respecto del estado actual de la joven víctima, Bagnat indicó que está aún muy shockeada y con dolencias en su cuerpo producto de los sometimientos. Se espera que inicie un tratamiento psicológico en el hospital local cuanto antes.

Con Información de La Mañana