El crimen de Abigail de tan solo 7 meses, conmovió a todo el país el 26 de abril de 2014. La pequeña que ingresó al Hospital de Río Gallegos por una caída, según su padre. Por su muerte fueron condenados a prisión perpetua sus padres, Carlos Tortello y Karen Orellano.

El 20 de abril de 2014, Carlos Tortello ingresó a la guardia del Hospital de Río Gallegos, con su hija Abigail de tan solo 7 meses en sus brazos. Dijo que se había caído de la mesada mientras la bañaba. En ese mismo momento, Karen, la mamá y pareja de Tortello, lo estaba denuncia por violencia doméstica solicitando una exclusión del hogar.

Abigail luchó por su vida en terapia intensiva en medio de cadenas de oración de toda la comunidad santacruceña, y el 26 de abril de 2014 fue declarada muerta.   Las sospechas por su muerte apuntaron directamente hacia sus padres que estaban judicializados debido a una sospecha de que la pequeña era víctima de golpes. 

La comunidad de Río Gallegos se movilizó en reiteradas ocasiones pidiendo justicia por la beba. Foto: La Opinión Austral
La comunidad de Río Gallegos se movilizó en reiteradas ocasiones pidiendo justicia por la beba. Foto: La Opinión Austral

El 2 de noviembre de 2015, la Cámara Criminal condenó a Karla y Carlos a prisión perpetua por el crimen, ya que se había probado que la bebé presentaba viejas fracturas y lesiones compatibles con el Síndrome de Niño Sacudido. Él fue condenado porque se probó que estaba con Abigail ese día y su mamá también, porque para la Justicia hubo una "omisión impropia".

Desde 2019, la Corte Suprema de Justicia revisa la condena de Karla, mamá de Abigail, analizando si faltó perspectiva de género en el fallo ya que ella también era victima de violencia.

El juez de Familia, Antonio Andrade, habló con La Opinión Austral de la causa iniciada en su momento a raíz de que la beba era víctima de violencia y el triste final de la pequeña. "A veces puede pasar porque somos falibles, somos seres humanos, pero en la intervención de tantos profesionales con tanta experiencia, muy comprometidos, trabajadores sociales, dos psicólogos, una secretaria excelente, yo tratando de poner todo de mí, subrogando y se nos pasó, se nos pasó ver algo ahí, y bueno, cuando empezamos a advertir, ya era tarde”.

Andrade reconoció que “tuve una intervención ahí y no pude verlo, no saltó de ningún lado. Esa es una de las situaciones más tristes por el resultado y todo lo que generó después”, finalizó sobre el caso que conmovió al país.