COMODORO RIVADAVIA (ADNSUR) - Una mujer de 40 años tuvo una beba en una casa del barrio Quirno Costa, lo dejó en una bolsa de nylon en el baño y la recién nacida finamente murió. El hecho ocurrió el 14 de diciembre de 2018 y tiene como imputada a su mamá, Andrea Ruiz, quien manifestó que no había dado a conocer su embarazo porque era víctima de violencia de género. 

Este martes se escucharon las presentaciones del caso de las partes y los testimonios de seis testigos, la mayoría de ellos profesionales médicos. Para mañana miércoles se espera continuar con  las declaraciones. .

La primera testigo fue la médica de Urgencias del 107, del Hospital, quien recordó que ese día recibieron un llamado de la base donde pedían la ambulancia en un domicilio de la calle 10 de Noviembre al 2.300 del barrio Quirno Costa. Llegaron y había un hombre que les indicaba la escalera y un baño ubicado en el primer piso. También se encontraban allí el chofer de la ambulancia, una enfermera y otra mujer que los recibió en el descanso de la escalera. Recordó ver, al llegar al baño, a una mujer sentada en el inodoro llena de sangre. Ordenó que suban una silla de ruedas para bajarla hasta la ambulancia y recuerda que “atrás del inodoro había una bolsa con un nudo” y que la mujer “tenía sangre en las manos y en la zona abdominal”. La profesional recordó que la mujer estaba lúcida y cuando le preguntó si sabía que estaba embarazada, no le contestó nada y luego, al consultarle “si había practicado maniobras abortivas, se tapa la cara y empieza a llorar”, recordó. 

 

 

La segunda testigo fue la enfermera que también trabajaba ese día en el servicio de urgencias del 107, quien describió que “la paciente se encontraba pálida y sudorosa y parecía que iba a entrar en shock”. También contó que fueron dos veces a la casa, la primera como lo describió la anterior testigo, la doctora de guardia, y  la segunda vez a buscar la bolsa con la beba, a quien “le hicieron maniobras de resurrección pero no presentaba signos de vida”, detalló. 

Luego fue el turno del relato del chofer de la ambulancia, quien mencionó que recibieron "un llamado por un aborto en curso en la calle 10 de Noviembre”. Llegaron, subieron a la paciente a la ambulancia y la trasladaron a la guardia del Hospital. Luego recibieron otro llamado de la base, en donde le comunicaban que faltaba el bebé con la placenta y que tenían que volver a la casa. Recordó que subió al baño junto a la médica y la profesional sacó una bolsa de plástico con un nudo y cuando la abrió “era una bebé arrollada en una campera negra”.

Otra testigo, tocoginecóloga del Hospital, declaró que le derivaron una paciente de la Guardia del Hospital que llegó en la ambulancia. Recordó que “se encontraba lúcida, consciente y que el sangrado era normal por un parto reciente”. Ésta se encontraba en período de puerperio y en un estado de embarazo avanzado. Cuando le pregunta qué había pasado con el bebé, primero no le contesta y después le dijo que estaba atrás del inodoro, recordó. Y también le comentó que “sabía que estaba embarazada, pero no se lo dijo a nadie porque era un embarazo no querido”.

Luego se escuchó la palabra de una pediatra del Hospital que recibió a la bebé traída en la ambulancia, sin respiración ni pulso y que ya estaba fría y pálida”.

Finalmente, declaró un oficial de policía que participó del operativo. 

El tribunal de debate fue presidido por Raquel Tassello e integrado por Mariel Suárez (en forma presencial) y Alejandro Soñis, jueces penales; por el Ministerio Público fiscal se hicieron presentes Cecilia Codina, fiscal general y Eve Ponce, procuradora de fiscalía; en tanto que la defensa de la imputada fue ejercida por Mauro Fonteñez y Fiorela Picón, abogados particulares de los mismos. Asimismo se encontraba presente una profesional del SAVD