Norberto Flandes, el hombre que murió a manos de su hijo de 16 años que trató de defender a su hermanito de 12, tenía una condena por abuso sexual simple, agravado por el vínculo, que se dio por concluida este año sin que realizara el tratamiento psicológico que para estos casos exige la ley 26.813.

La sentencia, de 3 años de prisión en suspenso, fue por abuso sexual en perjuicio de la hija, menor de edad, de una mujer con la que convivía hasta ese momento, que no es la madre de los chicos.

La situación de extrema vulnerabilidad social en que vivían los adolescentes junto a su progenitor continúa provocando conmoción en la comunidad. Según pudo conocer ADNSUR, el 6 de mayo de este año la defensa pública solicitó que a Flandes se le considerara cumplida la condena que había recibido el 4 de abril de 2016.

La sentencia fue por abuso sexual simple, agravado por el vínculo, en perjuicio de la hija, menor de edad, de quien era su pareja en ese momento. Como no tenía antecedentes penales, en un juicio abreviado en el que aceptó su responsabilidad por los hechos imputados, se le dio el mínimo de la pena previsto por el Código Penal, que estipula una escala de 3 a 10 años para este tipo de hechos.  

Paralelamente, según dispone la ley 26.813, el sujeto debía cumplir reglas de conducta entre las que se estipula realizar un tratamiento psicológico, que es obligatorio para todos los condenados por delitos sexuales.

De ese modo, aunque había transcurrido el plazo de los 3 años de prisión en suspenso, la condena recién se dio por cumplida el 6 de mayo de este año, cuando el juez Martín Cosmaro aceptó los fundamentos de la defensa y dio por cumplida la sentencia. En los hechos no cambió nada: Flandes nunca estuvo preso, pero tampoco realizó un tratamiento que es exigido por la ley.

Según pudo saber esta agencia en ámbitos judiciales, el problema planteado fue por la imposibilidad de acceder a prestaciones psicológicas del sistema sanitario público, ante la alta demanda que hay en ese sector. Por otro lado, tampoco estaba en condiciones de pagar el tratamiento en forma privada, ya que vivía del cartoneo o de algún tipo de changas.

Sobre la situación de los adolescentes, la fiscalía informó en las últimas horas que el chico de 16 años podría no ser imputado debido a que hasta ahora el hecho se configura como una acción de legítima defensa, ya que intentó evitar la agresión del padre hacia su hermano de 12 años.