CAPITAL FEDERAL (ADNSUR) - El prefecto Francisco Javier Pintos fue detenido en las últimas horas en su casa de San Isidro, al hacerse efectiva la prisión preventiva que la Cámara Federal de General Roca confirmó la semana pasada, tras revalidar el procesamiento del oficial del grupo Albatros por el homicidio agravado del mapuche Rafael Nahuel.

Fuentes de la investigación confirmaron a LA NACIÓN que la detención se produjo en el domicilio del imputado, en la localidad de Villa Adelina. Al mismo tiempo, se realizó un allanamiento en la sede del grupo Albatros, en Olivos.

La Cámara Federal de General Roca había cambiado el mes pasado la calificación de la imputación contra Pintos, que originalmente había sido procesado por el juez federal de Bariloche Leónidas Moldes por homicidio en exceso de la legítima defensa ocurrido en un tiroteo durante un operativo en el que una partida del grupo táctico de la Prefectura perseguía a Nahuel y a otros dos mapuches en un predio tomado por integrantes de esa comunidad indígena en Villa Mascardi.

Al no identificar específicamente de qué arma había salido la bala que mató al joven, el juez Moldes procesó tanto a Pintos como a los otros cuatro integrantes del grupo Albatros que estaba con él y dispararon contra los mapuches en la persecución, según declararon ellos, en respuesta a una agresión ilegítima. Tomó como base un peritaje hecho por la Gendarmería.

Pero la Cámara, integrada por los jueces Marian Lozano, Richard Gallego y Ricardo Barreiro, hicieron lugar en forma parcial a la apelación de los representantes legales de la familia Nahuel, que afirmó que no había habido "agresión ilegítima" de parte de los mapuches, que Rafael estaba desarmado y que había sido alcanzado por la espalda por los tiros del subfusil táctico MP3 del prefecto Pintos.

Con esa precisión, los camaristas revocaron los procesamientos de los otros cuatro Albatros -Sergio Cavia, Sergio García, Juan Obregón y Carlos Sosa- y les dictó la falta de mérito, al tiempo que ordenó profundizar la investigación del hecho.

Fuente: La Nación