Hay deportistas que nacen con un don natural. Más allá de que el entrenamiento pueda perfeccionarles la técnica, lo cierto es que desde pequeños son diferentes a los demás. Un claro ejemplo es Lionel Messi, que a sus 34 años sigue gambeteando rivales de la misma manera que lo hacía a los cuatro en Grandoli, el club del barrio. TERMINA DE LEER ESTA NOTA HACIENDO CLICK ACA