Argentina jugó el primer tiempo con muchísima seriedad y concentración. En los primeros minutos se sintieron los nervios lógicos de una final de Copa América. Ninguno de los dos equipos lograba hacer pie en el campo de juego del Maracaná. Hasta que a los 36 minutos Rodrigo De Paul lanzó un pase increíble para Di María que, ayudado por el error de Lodi, encaró hacia Ederson y con un zurdazo perfecto definió por encima del arquero. Una verdadera obra de arte. Ese golpe dejó con muchas dudas a Brasil, que no encontró a Neymar ni el fútbol para incomodar al equipo de Lionel Scaloni.

La Selección sueña a lo grande de la mano de su figura Lionel Messi, de brillante performance hasta ahora en la competición. El astro que todavía no rubricó su contrato con el Barcelona está frente a otra oportunidad de alcanzar la tan preciada celebración con la camiseta celeste y blanca después de múltiples frustraciones registradas en finales a lo largo del tiempo. S