COMODORO RIVADAVIA (ADNSUR) - Muchos pensaron que iba a ser su Ultimo Primer Día (UPD), pero nunca imaginaron que ese virus que se hacía escuchar desde China iba a paralizar el país como en una película de Hollywood, y mucho menos que iban a desear tanto volver a las aulas.  

A un mes y medio del inicio del aislamiento obligatorio, en Argentina es una incertidumbre cuando se podrá volver a la escuela, cuando los chicas tendrán su nuevo UPD. El escenario afecta a todos los niveles educativos, haciendo eco en padres y docentes, y realmente preocupa. Sin embargo, hay un segmento de chicos en que la preocupación es mayor. Se trata de los estudiantes del último año.

Foto: Emiliano Díaz
Foto: Emiliano Díaz

ALGO QUE NO DIMENSIONARON

Por estos días, el calendario escolar sigue su curso, ya pasó marzo, abril y comenzó mayo. Se acerca el periodo de vacaciones de invierno pero no hay certezas sobre la vuelta al aula. Algunos hablan de septiembre, otros optan por el silencio. A ellos solo le surgen preguntas, tal explicó Valentina Roattino, una estudiante (17) que cursa el 6to año de la Escuela de Arte, en la modalidad audiovisuales. 

En diálogo con ADNSUR, Valentina reconoció que nunca imaginó que a principio de mayo iba a estar viviendo esta situación. “Jamás imaginamos esto, al principio era como un chiste: ‘bueno, un chino se comió un murciélago’, nos reímos un poco, pero jamás pensamos que iba a llegar a esta dimensión”, admitió. 

Valen, como le dicen sus amigos, asegura que todo “se vive raro” por estos días, y mucho más en la escuela, donde hace tiempo no es todo normal.

“Nosotros ya tenemos un contexto donde estábamos de paro, ya era medio complicado. Entonces ya empezaba a faltar ese lugar de encuentro. En este contexto de coronavirus es peor, quedó más explícito. Al principio hubo mucha frustración, al menos de mi parte, de decir bueno es mi último año, mi despedida, pero hay que vivirlo de otra manera”, admitió.

La estudiante asegura que pasó por diferentes estados: pregunta, resignación y aceptación. También intentó “abrazar un poco la incertidumbre”. Pero más allá de los afectivo, admite que el aislamiento también se hizo sentir al momento de estudiar los contenidos.

“No tenemos a todos los profesores, tenemos algunos que están trabajando en el aula virtual y otros que no, y también de una manera limitada porque no todos tienen la misma formación con la tecnología, lo que es entendible. También pasa con nosotros los estudiantes de no tener los recursos. Entonces es un encuentro como súper complicado y con muchas variantes que complican aún más la situación”, explicó, agregando que el reclamo docente por el retraso del pago sueldos es válido.

Valentina el último año fue la presidenta del Centro de Estudiantes de la Escuela de Arte. Foto: Emiliano Díaz.
Valentina el último año fue la presidenta del Centro de Estudiantes de la Escuela de Arte. Foto: Emiliano Díaz.

Valentina admite que por estos días trata de mantenerse en contacto con sus compañeros, principalmente su grupo de amigas. Todo vale, desde memes hasta Instagram y mensajes de WhatsApp. Sin embargo, no todos optan por la comunicación. 

Al ser consultada por el momento de regresar a las aulas, acepta que genera incertidumbre, pero de algo está asegura. “Todo nuestra normalidad va a cambiar, hasta lo más tonto. Yo me pregunto cuando vamos a poder tomar un mate con mis amigas, cómo será la vuelta, el contacto físico de un beso, un abrazo y las medidas sanitarias”

“Y ni hablar a nivel psicológico porque estuvimos tanto tiempo encerrados, más los adolescentes que no tenemos tanta chance de salir a comprar o trabajar. Pero es un bajón y un aprendizaje enorme, nadie va a ser el mismo después de esta cuarentena”, sentenció.

LA PLANIFICACIÓN QUEDÓ EN EL CAMINO

El futuro está a la vuelta de la esquina para los próximos egresados. Mientras todo esto sucede tienen que decidir, en un panorama donde nadie sabe qué sucederá en dos meses. 

Lucia Terraza (17), por ejemplo, quiere irse a estudiar danzas a Buenos Aires. Ya tenía todo planificado. Sin embargo, ahora ni siguiera sabe cuando podrá volver a las aulas del Colegio Universitario Patagónico (CUP), donde cursa el bachillerato de comunicación.

“Tenía pensado tomar clases este año, prepararme para entrar a la universidad, porque si bien hago danzas hace muchos años quería hacer algo más específico, pero ahora no se que va a pasar. A mi me preocupa mucho porque en la universidad que quiero ir tengo que rendir un examen y llevo mucho tiempo perdido, pero tampoco se que va a pasar el año que viene”, dijo a ADNSUR.

Lucía admite que cuando escuchaba del coronavirus pensaba que no iba a llegar a Comodoro, lo que finalmente sí sucedió, y también creía que iba a ser breve el aislamiento. Sin embargo, ninguno de los dos pronósticos se cumplió. “Se está yendo el año tan rápido y tenía muchas expectativas. Quería llevarme mejor con el curso, crear momentos más significativos y no arrepentirnos de nada. Esto es algo muy fuerte, extraño mucho el contacto con mis profesores, mis compañeros, sin importar cómo nos llevamos es algo distinto estar con ellos, compartir charlas en clase. Es algo difícil de imaginar hasta que lo vivís”, lamentó.

Lucia y sus compañeros nunca imaginaron cuando tuvieron el último primer día que iban a esta tanto tiempo sin clases.
Lucia y sus compañeros nunca imaginaron cuando tuvieron el último primer día que iban a esta tanto tiempo sin clases.

Al igual que Valentina, a Lucía y su curso le preocupa la continuidad académica y está educación virtual que se implementó sobre la marcha. “Es algo que hablamos con el curso, cuando surgió todo esto nos surgieron muchas inquietudes de cómo estaba trabajando el colegio las actividades. En más de una ocasión charlamos que algunas cosas no nos parecía, nos preguntamos si todos podían acceder. Entonces si alguien no puede mandar algo lo dice en el grupo y lo pasa para que otro se comunique con el profe. Y despues hacemos trabajos en forma grupal, para charlar más que nada, que es algo que en mi caso necesito mucho”.

Tal como refleja la joven, la escuela es mucho más que conocimiento y mates, es un espacio de aprendizaje por fuera de la familia, y ella lo explica a la perfección. “En nuestro colegio se logran muchos momentos significativos porque nos dan el espacio de decir lo que sentimos, además de lo que pensamos, y así creces mucho, al escuchar al otro, dar tu opinión y tener tu punto de vista. Todo eso ahora lo perdimos”, reflexiona.

EL DESAFÍO DE SER DOCENTE EN AISLAMIENTO

Para Leticia Aguiño, directora del CUP, “lo más significativo del último año es el trabajo en comunidad”, tal como expresaron las chicas; el vivir momentos que perduren para siempre con quienes cursaron sus últimos años.

Por esa razón, sabe que son tiempos difíciles para los estudiantes y considera que es imposible “replicar la escuela en la virtualidad”. 

“Partimos de esa consigna, pero de todas formas la escuela hoy puede servir para sostener los vínculos y para poder compartir distintas actividades que hacen los chicos en el ámbito familiar. Esto no es una educación a distancia, sino que está atravesada por el aislamiento; que no se puede salir de casa, la incertidumbre generalizada. Entonces hay diferentes factores que influyen y en ese contexto tratamos de llegar a los chicos de la mejor manera posible”, explicó.

Del sueño del año épico al aislamiento y la incertidumbre por el regreso a las aulas en Chubut

La directora sostuvo que en el colegio se está trabajando “con todos los chicos de la misma manera, pero centrando la atención en los alumnos que terminan y los que entraron en primero”.

Esto por dos simples razones: “los de primero vienen de una escolaridad bastante conflictiva porque casi no tuvieron clases el año pasado; y los grandes porque por lo general en el último año hacen trabajos que tienen que ver con la comunidad, con proyección socio comunitaria, entonces estamos como reinventando la propuesta y la escuela”.

En este ardua tarea de llegar a los chicos los docentes se topan con distintas realidades, principalmente en la accesibilidad. Los estudiantes, en cambio, responden de distintas maneras. 

“Algunos piden más actividades porque están aburridos, y a otros al simplificar trabajos no se interesan. Los chicos del último año están trabajando por área, no están trabajando todas las materias, sino que cada quince días reciben entre cinco y seis trabajos para hacer. Pero también se preocupan por cómo los vamos a evaluar. Esos son los interrogantes que se plantean, pero también son los interrogantes que está evaluando la escuela”, admitió.

Las estrategias varían en el CUP. Por ejemplo, en los últimos días la docente de música hizo un vivo cantando y se compartió la letra para que los chicos se sumen desde casa. Además se intenta seguir con el recreo, ese espacio entre estudiantes que ahora deben recrear a través de las redes.

Por supuesto, la tecnología, con sus pro y sus contras termina siendo un buen aliado, mientras el país busca normalidad, algo que hoy no sabe cuando llegará a las escuelas.