“Trabajé de muy chico en distintos trabajos. En 1975 estaba en un taller donde había una persona que me hizo entrar en la empresa BJ. Por ese entonces tenía un hijo con labio leporino y necesitaba un ingreso mejor para que puedan operarlo y darle tratamiento. Tenía 25 años, y lo hice como mecánico ahí frente al Liceo General Roca (en Comodoro Rivadavia, Chubut). Ahí empezó mi carrera Petrolera”, comienza recordando Héctor René Azócar -‘Coco’ o ‘Cocoy’ para los más cercanos-.

“Si me lo preguntan, sería Petrolero de vuelta", reconoce, y aconseja al que comienza a trabajar en la industria que  "primero tenga su terreno o su casa... Eso siempre debe estar antes que ir a buscar un auto 0 Km". "Si vos te rompés bien el lomo para ganar unos mangos, no hay que gastarlo en pavadas o algo que te lleve por el mal camino, como ser la droga", enfatiza. 

Coco es jubilado del Sindicato Petrolero Jerárquico de la Patagonia Austral que conduce José Dante Llugdar. Recordó sus años en la Industria, su paso como delegado del sindicato, los momentos donde resultaba difícil compartir tiempo de calidad con la familia, las luchas para conseguir mejores condiciones y la posibilidad de crecer y alcanzar una mejor calidad de vida.

“Los mecánicos, teníamos que ir a Fractura, a Cementación; estábamos con el ‘Gato’ López -quien falleció en el último fin de semana-. Luego nos cambiamos a la Base de arriba en el Industrial; íbamos a Río Gallegos, Río Grande, Las Heras o Cañadón Seco, con sueldo fijo y sin horas extras ni nada parecido”, recordó de esos primeros años, cuando salía constantemente al Campo a reparar Equipos, llegaba tarde a su casa y muchas veces no veía a sus hijos.

“Cuando empezó el Sindicato Jerárquico los mismos compañeros me empezaron a buscar como referente después del ‘Gato’, eso fue cuando estaba en la calle Alem. Pasaron muchos piquetes y trasnochadas, permanecí 10 años de Delegado y seguí con mi trabajo, estuvimos en momentos muy importantes como cuando tomamos la Planta de Caleta Córdova (Termap), era el cumpleaños de mi señora -Susana-, y como siempre me olvidé de la fecha y volví muy tarde ese día”, evocó.

Su periplo siguió con tres meses en Brasil: “con ese viaje compré mi casa, y fui otros tres meses a Punta Arenas con lo que pagué mi primer auto. Pasé por Salta, Neuquén, El Rincón, Mendoza. Estuve por todos lados hasta que volví a la Base y empezamos a ir a (Río) Gallegos pero gracias al Sindicato, nos empezaron a pagar las horas que estábamos alejados de Comodoro. Conseguimos muchas cosas estando como Delegado y salimos adelante”, detalló.

En su repaso, reconoció que “la mejor empresa para mí fue BJ Service, su gente estaba siempre predispuesta para hacer asados o fiestas de fin de año y compartir con la familia. Hoy no es igual, con suerte te dan la ropa de trabajo. Hace un año y medio que no nos juntamos con los compañeros por el virus, que cuando nos juntábamos, aparecían anécdotas".

El momento de jubilarse

“Cuando me jubilé, estaba todavía de Delegado. Fue una sorpresa cuando llegó el telegrama y decía que en tres meses empezaría a percibirla, no lo creía posible pero finalmente fue así. Fue en 2016, a los 65 años, pero ya lo venía masticando. En la Institución me hicieron todos los papeles: jubilación, obra social. Gracias a la gestión del Sindicato es que prácticamente termino cobrando lo mismo que cuando estaba trabajando, y lo hice con el retroactivo al momento de jubilarme y todo”, recordó ‘Coco’.

El inexorable paso del tiempo trajo consigo algunos problemas de salud como el de la vista, el del oído y el del corazón. “Son las huellas de tantos años de escuchar motores y todo lo que uno fue respirando en los talleres. Algunos los descubrí cuando fui a renovar la licencia de conducir. Desde el Sindicato, José Llugdar me dio una mano con Sergio Muñoz que articuló con la obra social para tramitar el audífono y lo necesario con la fonoaudióloga”, comentó a la Secretaría de Actas, Prensa y Propaganda del sindicato, que conduce David Klappenbach.

Y aseguró que pasar a ser Jubilado no le hizo sentir relajado ni lo bajoneó. “Simplemente tengo palabras de emoción y nostalgia de tantos años. Por ahí nos juntamos a compartir algo y vienen los recuerdos y anécdotas, los lugares, las circunstancias y las situaciones vividas, lo que hemos pasado juntos. También converso con mis hijos y nietos, donde les explico cómo era trabajar en el Campo a diferencia de lo que es ahora”, rememoró.

Petrolero toda la vida

En ese marco, Azócar indicó que ha cumplido todo tipo de tarea en el Petróleo. “Si me lo preguntan, sería Petrolero de vuelta. Es un trabajo sufrido, donde todos ven solamente que se puede ganar un buen dinero, pero había que estar ahí en las condiciones que estábamos. Ahora quizá no tanto porque si hay un poco de viento, nieve o lluvia se para la actividad, pero antes se fracturaba de noche o de día”, relató.

“Fui feliz en el Petróleo. Mis hijos crecieron, estudiaron y ahora también estoy feliz como Jubilado. Cobro mi sueldo y puedo hacer lo que hacía cuando trabajaba, darme mis gustitos. Tengo casi 48 años de casado, muchos decían que no íbamos a aguantar (con su esposa) y aguanté en el trabajo y en el matrimonio, a pesar de no haber compartido muchas cosas importantes como aniversarios de casados, fechas de cumpleaños, bautismos, días del Padre o de la Madre”, agregó.

Como anécdota, recuerda un Día del Padre en el que un par de jornadas antes tuvo que ir a Los Perales, que iba a ser por unas horas y estuvieron varados unos 10 días. ‘Coco’ tenía todo listo para la celebración en casa y sus obligaciones laborales le impidieron el festejo familiar, con lo que admitió que “lo único malo de haber trabajado en esto, es que no se podía planear nada, por las guardias y muchas cosas más”.

Consejos para los que empiezan

“Al Trabajador Petrolero que se inicia en la actividad, le diría primero que tenga su terreno o su casa, si es que no la tenía. Eso siempre debe estar antes que ir a buscar un auto 0Km, porque teniendo la casa lo demás después viene solo, sobre todo si la persona tiene intenciones de casarse, así no tenés que estar alquilando”, advirtió.

Y añadió finalmente: “por eso, si entran al Petróleo, no hay que aflojar. Si vos te rompés bien el lomo para ganar unos mangos, no hay que gastarlo en pavadas o algo que te lleve por el mal camino, como ser la droga. Eso hay que esquivarlo, por más que te digan cosas hirientes desde el entorno, porque si te metes ahí no salís más”.