“Estar vivo, estar sano, estar contento es todo”, dice Verónica Araoz, la mujer que llegó a ser jefa de Unidad de la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA) de Comodoro y un día, decidió dar un paso al costado, pedir el retiro y dedicarse de lleno a las flores. 

Verónica tiene su florería en Próspero Palazzo, en la calle Lavalle al 2200, un pequeño espacio que de a poco va creciendo y que la sumerge en este mundo de belleza, aromas y tranquilidad. 

Ella nació y creció en Comodoro, y se crió en el barrio que homenajea a Próspero Palazzo. Por eso no duda en afirmar que el aeropuerto es como su casa

Verónica tiene una rica historia. Sus padres llegaron a Comodoro Rivadavia en 1969, cuando dejaron Salta para ser parte de un hito de la Fuerza Aérea. Es que por aquellos años, LADE comenzó con los vuelos comerciales en Patagonia. Para realizar la empresa, se decidió traer los aviones Twin Otter que marcaron una época. 

Victorio Araoz, su papá era mecánico instrumental de aviones, y en 1969 fue uno de los integrantes de Fuerza Área que vinieron a probar los aviones Twin Otter.
Victorio Araoz, su papá era mecánico instrumental de aviones, y en 1969 fue uno de los integrantes de Fuerza Área que vinieron a probar los aviones Twin Otter.

Su papá fue parte de esa camada de personas que dejó su lugar de origen para venir a realizar esa epopeya que incluyó la búsqueda de los aviones en Canadá. 
Así Verónica y sus tres hermanas crecieron junto al aeropuerto, yendo a la escuela del Ejército en Kilómetro 11. Allí realizó la primaria y luego la secundaria en el recién creado Colegio Universitario Patagónico (CUP). En esa escuela, Verónica realizó hasta cuarto año y luego terminó en el Colegio Perito Moreno.

Verónica junto a su familia afuera del aeropuerto de Comodoro.
Verónica junto a su familia afuera del aeropuerto de Comodoro.

A la distancia cuenta que siempre trabajó. Fue docente del CUP y del Perito. Mientras trabajaba también cursaba la licenciatura en Comunicación Social, pero un día entró a la Policía Aeroportuaria y su vida cambió para siempre.

Es que, como cuenta, comenzó a realizar carrera pero también su sueldo cambió, “Cobraba tres veces más de lo que cobraba como docente”.

Por ese entonces, la PSA se llamaba Policía Aeronáutica Nacional. 

Desde ese momento todo fue crecimiento para Verónica, y en 2009 fue ascendida a jefa de operaciones, cargo que mantuvo hasta 2017 cuando fue designada subjefa de unidad.

Los primeros tiempos fueron difíciles para la protagonista de esta historia; era mujer y tenía que romper barreras en una fuerza de hombres. En su caso, eligió la palabra y el apoyo en vez de la autoridad que muchas veces imponen las jerarquías, y así logró afianzarse en el puesto.

Año 2017, en plena búsqueda del submarino ARA San Juan llega a la ciudad la aeronave C5 Galaxy de la Fuerza Aérea de EEUU.
Año 2017, en plena búsqueda del submarino ARA San Juan llega a la ciudad la aeronave C5 Galaxy de la Fuerza Aérea de EEUU.

En plena pandemia, Verónica fue designada jefa de unidad. Un gran desafío por todo lo que implicó trabajar en los inicios de la cuarentena con la repatriación de personas desde otros países, pero también por los traslados entre provincias.

Por ese entonces, Verónica ya había iniciado a incursionar en otro rubro, sin saber que poco tiempo después le iba a dar un giro inesperado a su vida. Y es que luego de 28 años en la PSA, se animó a dejar todo y pidió el retiro, algo que relata con orgullo.

“Me di cuenta que había otras cosas que me gustaban. Una se va encontrando y había otras cosas que me tiraban fuerte, que era el mundo de la decoración. Me acuerdo que empecé a hacer cursos de decoración de interiores, diseño de interiores y a la vez forjando mi lugar en casa, porque cuando me separé me encontré con que estaba en otra situación: sola, en casa, contenta y que me gustaban mucho las plantas, que quería llenar todo de verde. Entonces me animé y pedí el retiro”, cuenta sobre cómo fue que se alejó de la fuerza.

Verónica relata que cuando se separó, el papá de sus hijos, con quien tiene un excelente vínculo, construyó un departamento para que ella alquile. Sin embargo, ella vio otra cosa entre esas cuatros paredes: “Pensé: lo voy a usar para algo creativo, y me di cuenta que lo creativo iban a ser las flores”, dice con emoción.

Mientras lo cuenta, Verónica transmite la pasión que siente por lo que hace. Recuerda que al inicio eran flores frescas que pedía en el Mercado de Flores de Buenos Aires. No obstante, la pandemia cambió los planes.  

“Me iba re bien y cuando vino la pandemia dije: ‘tengo que cambiar’. Ahí averigüé por las flores secas y tuve que aprender a manejarlas porque es distinto. También empecé a traer velas, primero como una necesidad mía, lo mismo me pasó con las flores, pero después dije ‘¿y si traigo yo?’, y comencé a traer para convencer a otras mujeres, porque esa es mi misión: contagiar esto de las flores y que mujeres llenen de verde su hogar”.

Empezó con flores frescas, pero en pandemia se especializó en flores secas.
Empezó con flores frescas, pero en pandemia se especializó en flores secas.

Verónica asegura que en sus inicios, su ventaja era haber estado tanto tiempo en puestos de gestión dentro del Estado, su gusto por la docencia y su vocación de servicio. Pero quería hacerlo bien. Por eso comenzó a prepararse con una psicóloga para emprendedores.

En las charlas con Anita Olmedo de “Muévete Chica” ella le dijo que precisaba aprender a montar su negocio, y así lo hizo. 

En la actualidad Verónica trae flores secas y frescas. En su local hay rosas, caspia, eucalipto, paico, sorgo, hortensias preservadas, entre otras.  

Ella misma arma los ramos, y con ayuda de sus hijos se encarga de toda la logística; desde hacer el delivery hasta buscar los envíos en el aeropuerto o realizar las tarjetas de presentaciones. 

“Estoy re entusiasmada”, dice con emoción sobre el presente del proyecto. “Tengo muy buena respuesta y uso todos mis conocimientos en comunicación, porque lo usé para mi trabajo en el aeropuerto, donde laburé todo lo que es comunicación en las organizaciones y donde existía alguien que lo hacía de manera profesional”. 

“Yo lo que siempre digo es que tener belleza no es una frivolidad, porque en la belleza hay un montón de cosas: hay transparencia, hay verdad, hay amor, es muy profundo, y yo creo que todos buscamos un poquito de belleza", dice emocionándose, y completa: "Acá las mujeres vienen y se conmueven. Y a mí me encanta, porque armo un ramo y estoy feliz. Las flores llegan al corazón de las personas”.

La charla está terminando. Verónica cuenta que muchas mujeres llegan al lugar buscando un ramo o unas flores para poner más linda su casa o sentirse bien, pero también llegan hombres, porque como dice “las flores te predisponen de otra manera hacia vos y hacia el resto”.

Por supuesto sabe que recién está comenzando, pero se anima a soñar. Por eso su próximo paso es abrir un sitio web y habilitar la compra online para llegar a otros puntos del país.

Es que hasta ahora sus ventas son en Comodoro, Caleta Olivia y Sarmiento, pero ella quiere darle respuesta a aquellas personas que le preguntan a través de las redes sociales, para que siga creciendo este lugar donde se siente plena.

“Este lugar es mi refugio, mi identidad y mi posibilidad de sacar afuera mi vocación de servicio; brindarme a la sociedad con algo lindo” dice la ex jefa de la PSA de Comodoro que decidió largar todo y reencontró su vocación.

Verónica le dio un giro rotundo a su vida. Dejó el uniforme y se volcó a las flores, el lugar donde encuentra belleza.
Verónica le dio un giro rotundo a su vida. Dejó el uniforme y se volcó a las flores, el lugar donde encuentra belleza.
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