RAWSON (ADNSUR) - Luego del excelente resultado que obtuvo en las primarias del 7 de abril, el manual le indicaba al gobernador Mariano Arcioni que mantener el rumbo de la gestión sin grandes sorpresas era el camino más seguro para volver a tener el respaldo en las urnas para el 9 de junio. Sin dudas, el mandatario no tenía pensado cambiar parte de su equipo de trabajo en esta etapa, sino para después de los comicios, en el último semestre. Pero esta última semana debió renovar a la fuerza a cuatro colaboradores, obligado por la dinámica de los acontecimientos, porque lo que empezó como una denuncia contra el área educativa dentro de una Legislatura con mayoría opositora derivó en una causa penal con allanamientos y detenciones escandalosas, con efectos aún impredecibles en el mediano plazo.

Graciela Cigudosa fue la única integrante del actual gabinete (la otra era la ministra de Familia Valeria Saunders, quien debió ir a fortalecer el frente local en Esquel) a la que Arcioni dio su voto de confianza para que lo acompañe en su lista de 16 candidatos titulares a la próxima Legislatura. El primer mandatario le reconoció de este modo su lucha en los meses más duros del inicio de su gestión, entre marzo y mayo de 2018, cuando las escuelas estaban sin clases por los paros docentes, y hubo reuniones durísimas en las que la entonces funcionaria fue muy cuestionada e incluso amenazada físicamente por algún manifestante.

Desde que su responsabilidad como ministra comenzó a ser criticada este verano por los diputados del PJ y Cambiemos por el sistema de contratación de reparaciones en edificios escolares, el gobierno salió a defenderla a capa y espada: antes de los comicios, con el argumento de que era una movida electoral, y luego buscando evitar tanto la interpelación como el juicio político. Pero fue imposible lograr que pase desapercibido el avance de la investigación judicial, ya que, en apenas un mes, los fiscales Omar Rodríguez y Alex Williams dieron pasos gigantes en la obtención de pruebas y testimonios que una vez más apuntan a un modus operandi similar al que ellos mismos observaron y llevaron a juicio en la causa Dual Core.

Según explican los investigadores, la etapa preliminar de la causa por las obras en edificios escolares muestra en principio maniobras dudosas en concursos de precios que parecen arreglados de antemano entre un grupo de empresas que luego eran contratadas de manera directa para hacer arreglos menores (y muchas veces innecesarios) por precios que asoman en primera instancia como excesivos y con un aceitado sistema de pagos inmediatos de la mitad del costo total.

Se habría malgastado mucha plata en cambios de luminarias, picaportes y vidrios, limpieza de caloramas y recambio de tapas de inodoros, mientras, según dicen los directores, no se hicieron obras importantes en mampostería, techos, agua y calefacción, que provocan que hoy muchas escuelas en toda la provincia sigan sin poder dictar clases. Más allá de las responsabilidades, si fueron los intendentes, los funcionarios de Educación o los de Obras Públicas, lo concreto es que los trabajos no se hicieron, y ahora la ineficiencia la pagan muchos alumnos.

 

EL REBOTE
Ante este panorama, y más allá de no dudar de la honestidad de su ministra, Arcioni debió aceptarle la renuncia ante un reclamo general de la opinión pública y la amenaza latente de los diputados de la oposición, que iban a interpelarla en cualquier momento con el riesgo de una sesión que podía tener ribetes escandalosos. No alcanzaba con decir que la ministra era honesta: era la máxima responsable política de un sistema de contrataciones que falló, y ahora deberá determinar la justicia si se cometieron delitos y quiénes fueron los responsables.

Pero lo cierto es que las obras no están y muchas escuelas no están en condiciones, y a tal punto se convirtió en una cuestión de Estado, que los nuevos funcionarios expresaron en sus primeras declaraciones que arreglar los edificios es la prioridad número uno. El nuevo ministro de Educación, Leonardo De Bella, su colega de Infraestructura, Gustavo Aguilera, y también Daniel Ehnes, el subsecretario de Coordinación que reemplazó a Raúl Care (sin dudas el funcionario más sospechado por los fiscales), ya trabajan en un plan urgente para mostrar cuanto antes una reacción ante un problema que quizás pasaba desapercibido a comienzos de abril, pero que es evidente a esta altura del año.

Con la salida de Chicala -si bien estaba ya pensada desde hace un tiempo-, el gobernador tomó una decisión salomónica, no dejando como única responsable a Cigudosa por la falta de obras. En su lugar designó a un joven que ya venía trabajando en el equipo hace unos meses, y que es apuntado desde el sector del PJ como alguien vinculado al PRO, que en alguna oportunidad mantuvo reuniones con la Fundación Pensar y que además es hermano de una candidata a diputada de Gustavo Menna. Es decir que dio lugar al discurso del peronismo de que Arcioni y Macri son más o menos lo mismo.

En tanto, el nombre del reemplazante de Cigudosa, Leonardo De Bella, surge de una relación que se gestó cuando Arcioni era vicegobernador y compartían el espacio legislativo, ya que el docente era asesor del diputado Adrián López. Toda una apuesta por alguien que tiene experiencia política, ya que supo ser concejal de Rawson, y además tiene experiencia sindical, toda vez que se desempeñó como dirigente del Sitraed. Incluso hay quienes recuerdan que en su época más combativa fue uno de los maestros que tomó la Legislatura durante las gestiones radicales. Según dicen, en las charlas previas con el mandatario, De Bella acordó convocar a los sectores más críticos e invitarlos a participar, para despejar dudas sobre la transparencia de la gestión.

 

CONSECUENCIAS
La pregunta que surge ante este panorama es si este escándalo puede afectar la imagen de un Arcioni que ya se mostraba como perfilado para repetir por cuatro años. Seguramente dependerá del poder de reacción que muestre en estos 40 días, y de que, además, siga pagando los haberes en tiempo y forma. Dicho sea de paso, los cierres paritarios de comienzos de año, que generaron problemas con un sector de ATE y que elevaron de manera voluptuosa la masa salarial, hicieron saltar el fusible de Gerardo Gaitán en la Secretaría de Trabajo. El círculo rojo hace una lectura obvia: salió un hombre del ministro Coordinador Marcial Paz y ahora llega la joven Sara Genaisir que responde a Federico Massoni, quien de este modo sumó un punto en esta interna de gabinete que subsiste con el paso de los meses. Hay que recordar que hace un tiempo había sido eyectado otro hombre que había adquirido mucho poder y que también era muy cercano a Marcial Paz, como el ex jefe de asesores, Claudio Blanchart. Al gobernador no le tembló el pulso para despedirlo cuando en días previos a las elecciones circuló un audio privado con duros calificativos a propios y extraños.

Seguramente, los asesores del mandatario chubutense, mirando la última encuesta de las PASO, dirán que estos pormenores de la política no afectan la mirada de los electores, como tampoco hicieron mella las causas de corrupción contra la gestión dasnevista que se ventilaron durante todo el año pasado. Y es cierto; no parecen haber jugado en la cabeza de la mayoría de los votantes las detenciones de ex funcionarios y las planillas Excel.

Quizás muchos pueden haber juzgado que estos escándalos de corrupción ocurrieron cuando el que mandaba era Mario Das Neves, y que Arcioni no tenía poder de decisión. Pero la causa que en unos días se abrirá por las obras escolares involucra de lleno a su gestión y a una funcionaria de su máxima confianza, que además integra la lista de candidatos, a la que el gobernador sigue respaldando públicamente cada vez que puede y le renueva su confianza. Sin dudas, es una postura arriesgada y un arma de doble filo. Queda apenas un mes para que se definan las futuras autoridades provinciales y hay mucho en juego. Como siempre, la última palabra la tendrán las urnas.