COMODORO RIVADAVIA (ADNSUR) – La vida de Wildo Villar Silva es la de cualquier inmigrante sudamericano. Vino a la Argentina en 2007 buscando un mejor porvenir y terminó forjando su propio destino.

La primera ciudad a la que Wildo llegó fue Buenos Aires, y luego decidió continuar su rumbo a Comodoro Rivadavia, con la promesa de un trabajo en la construcción como ayudante de albañil.

La ciudad petrolera fue su lugar en el mundo y nunca más se fue, a excepción de un corto periodo de seis meses en que visitó a su familia en Caacupé, una pequeña ciudad que se encuentra a 50 kilómetros de Asunción, la capital paraguaya.

Wildo es conocido en Comodoro Rivadavia por las hermosas imágenes que capta y comparte en sus redes sociales. Y una fotografía y un video de un pulpo fueron su momento de mayor exposición, que le permitió a muchos descubrir el trabajo que realiza.

“Muchas veces cuando salgo veo diferentes cosas. Los atardeceres que tiene Comodoro son únicos, los amaneceres ni hablar, son un sueño, y más en invierno que tiene otro contrastes totalmente diferentes”, dice a ADNSUR sobre qué es lo más le gusta de la ciudad al momento de captar imágenes.

 

El video de un pulpo en el sur de Comodoro se viraliza en redes. El ejemplar fue filmado y fotografiado por Wildo Ricardo Villar Silva.

 

Durante 12 años Wildo fue encargado del complejo La Herradura, trabajo que decidió dejar por dos motivos: estar un tiempo con su padre luego del fallecimiento de su madre y continuar forjando su propio destino.

“Quería un cambio en mi vida, estuve casi 12 años trabajando y quería un cambio, era siempre lo mismo y yo quería avanzar, porque el proyecto mío es hacer fotografía, seguir avanzando en esto”, admite.

Hace pocos meses él volvió a Comodoro luego de su visita a Paraguay, y en el último tiempo encontró un trabajo en una panadería, sabiendo bien cuál es su objetivo.

Wildo cuenta que siempre le gustó la fotografía, que cuando comenzó a sacar fotos lo hizo con una cámara kodac a rollo. Luego vendría una hibrida Nikon y el salto a la réflex.

“Teodoro Nürnberg es mi maestro; hasta el día de hoy me da consejos, con el aprendí. También hice cursos con Iván Castro Peña, un fotógrafo guatemalteco que trabaja para NatGeo (National Geographic). Me gusta mucho la fotografía en Comodoro, muchas veces madrugué para sacar una foto; me subí tantas veces al cerro Chenque con frío, helada, y yo estaba ahí. Pero siempre encontrás cosas en Comodoro, desde el mar que muchas veces tiene un color totalmente distinto hasta el cielo”, confiesa.

 

 

Sin embargo, no todo en la ciudad fue color de rosas para Wildo. Al igual que cientos de habitantes sufrió el temporal de marzo y abril de 2017.  “Yo vivía en Juan Manuel de Rosas y Díaz Vélez. Perdí todo y tuve que quedarme en la casa de un amigo que me dio una mano. Tuve que volver a empezar, sacar un crédito en el banco para poder sacar un coche porque el mío se inundó, pero pude salvar mi equipo”, dice con orgullo.

Wildo cuenta que esa tarde cuando comenzaba a inundarse la zona lo primero que pensó fue en su equipo de fotografía. “Salve mi equipo de casualidad. Siempre lo tengo en la mochila, pero ese día como estaba tan feo puse todo mi equipo en la mochila, y mis documentos y cosas de laburo en otra mochila. Entonces cuando se vino el agua puse todo en una bolsa y lo puse arriba del techo. Por más que se moje ahí no se mojaba mucho”, recuerda.

A Wildo ese día Defensa Civil lo socorrió de su casa. Cuando los rescatistas llegaron. él estaba en el techo con su equipo de fotografía, su fiel compañero.

 

 

Al momento de pensar cuáles son sus mejores imágenes, Wildo se queda con los paisajes del cerro Viteau, Barrancas Blancas y la fotografía y el video del pulpo. “Me gustó tanto la forma, como andaba, los ojos. Era tremendo”, admite.

Ahora quiere ir por más y mientras sigue dándole pelea a la vida, busca cumplir su sueño: tener su propio estudio de fotografía.