COMODORO RIVADAVIA (ADNSUR/EL ANÁLISIS DE LA NOTICIA) - La dolarización de precios en lo que hace a servicios esenciales como distribución de gas y electricidad, además de la incidencia externa en el mercado de combustibles, llevan a proyectar nuevos tarifazos de alta magnitud, que sólo podrían ser atenuados por algún tipo de intervención del gobierno, como la que se mantiene a través del barril criollo para amortiguar las subas de combustibles, que en el mejor de los casos tendrá aumentos del 3% mensual hasta fines del año próximo.

Tarifas y combustibles: tres claves para dos espadas sobre nuestras cabezas

1)Dolarización. Los precios del gas en el país en boca de pozo están fijados en dólares, por lo que cada variación de la moneda, que en el inicio del Mundial de Rusia superó los 28 pesos, presiona sobre toda la cadena vinculada a este hidrocarburo. Esto genera impactos no sólo en la distribución de gas para residenciales e industrias, sino también para la electricidad, ya que gran parte del complejo de generación del país funciona con turbinas alimentadas a gas.

2)Tarifas. Según medios nacionales, la expectativa de estas empresas (que tuvieron grandes utilidades en los últimos dos años) para plantear incrementos tarifarios de urgencia llega hasta el 70%, aunque el gobierno busca atenuar ese impacto, que no sería inferior a un 30%. El período de revisión de tarifas se prevé para octubre, pero las empresas presionan para que se abra la discusión ahora. En Comodoro Rivadavia, el aumento de tarifas de la SCPL que se definirá la próxima semana refiere a los precios de diciembre, por lo que en breve se podría sumar un nuevo planteo si se mueven los precios mayoristas.

3)Combustibles. Algunas proyecciones a nivel nacional dan cuenta de que a fin de año el precio teórico de un litro de naftas (es decir, blanqueando la incidencia real del dólar y la cotización del petróleo Brent, además de otras variables como la mano de obra) podría estar cerca de los 50 pesos. Hasta ahora, el gobierno nacional logró restablecer un precio interno (símil “barril criollo”) de petróleo para amortiguar la presión sobre los precios de combustibles, un mecanismo que posibilita trasladar la incidencia del crudo y el dólar en forma paulatina. El objetivo de máxima de esa política es lograr que los aumentos sean previsibles y mensuales, a razón de un 3% de suba cada 30 días. Sin embargo, las operadoras no están de acuerdo y exigen otras compensaciones, ya que hoy, aun con el aumento del 5% acordado a comienzos de junio, el precio de los combustibles (según las variables ponderadas para la determinación de precios) tiene un retraso superior al 35%, es decir alrededor de 7 pesos más por litro de lo que se paga hoy.

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