CAPITAL FEDERAL - En el año 2013 el Senado promulgaba la ley 26.858 de “Personas con discapacidad acompañadas por Perro Guía o de Asistencia”. Parecía un paso inmenso en materia de igualdad de derechos porque la normativa daba luz verde a las personas con discapacidad para que ingresaran con sus perros -oportunamente habilitados- a cualquier sitio en el que se les cantara estar, “pet friendly” o no, igual que cualquier hijo de vecino cuando, por ejemplo, se mete un rato en el cine, se sienta a comer en un bodegón de cuarta o en un restaurante de lujo, se hospeda en un hotel, viaja en tren, en subte, en colectivo... se sube a un avión, hace un trámite en el banco, y así. Sin embargo, bien a la argentina, llevó seis años, o sea, una gestión y medio de gobierno, reglamentar la normativa.

Pero salió. Los detalles pudieron leerse este miércoles en el decreto 792/19 del Boletín Oficial, donde se establece que, desde ahora, el ingreso de estos perros a todas partes -sean espacios públicos o privados- es libre, no puede representar un costo adicional ni imponerse la reserva previa de lugares específicos (... si fuera un medio de transporte, si fuera un teatro o cine), siempre que la persona, con su registro único de discapacidad en mano, pueda acreditar, también con papeles oficiales, el "binomio" que consolidó con ese animal en particular. 

Todo esto será posible porque, aclara el decreto, "se designa como autoridad de aplicación a la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS), organismo descentralizado en la órbita de la Secretaría General de la Presidencia de la Nación, que tendrá a cargo la confección de un registro de Centros de Entrenamiento de Perros debidamente acreditados, que será de carácter público; y, la entrega de las credenciales y los distintivos a usuarios y adiestradores/entrenadores pertenecientes a los Centros de Entrenamiento”.

¿Qué es un “perro guía” y qué, un “perro de asistencia”? Ambos son el resultado de un complejo proceso de adiestramiento, para acompañar, conducir, auxiliar y alertar a personas con discapacidad. Mientras los “guía” son útiles a las personas ciegas, los “de asistencia” ayudan a quienes tienen dificultades motrices e intelectuales, entre otras.

Los perros guía acompañan, auxilian y alertan a personas con discapacidad.
Los perros guía acompañan, auxilian y alertan a personas con discapacidad.

En diálogo con Clarín, Santiago Ibarzábal, director ejecutivo de la Agencia Nacional de Discapacidad, se refirió a la demora para reglamentar la ley: “Los organismos intervinientes tenían que acordar los detalles y eso llevó su tiempo… o sea, el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos, el Consejo Federal de Discapacidad, universidades, representantes de la sociedad civil, el INADI, las escuelas que adiestran perros y el Ministerio de Transporte, a los que les tocaba la parte más difícil porque incluye muchas ramas. Colectivos, trenes, subtes y hasta aviones, donde intervienen ya organismos como Senasa”. En resumen, señaló, “los tiempos del Estado hicieron que esto se demorara: cuando avanzaba de un lado, se frenaba del otro”.

Claro que, por más que la reglamentación haya sido publicada, la implementación es otro capítulo. De hecho, si en este preciso momento una persona quiere subir a un colectivo con su perro guía, seguramente el chofer se lo impida.

Según Ibarzábal, “la reglamentación es un primer paso donde se definió la autoridad de aplicación y que va a haber un registro de los perros y de las escuelas. Le tocará a la agencia que viene convocar a este comité para definir cómo se sigue en la implementación”. Esto es, pasado el 10 de diciembre, con el cambio de Gobierno.

Las personas con discapacidad podrán ingresar a cualquier lugar con su perro de asistencia

Pero, para Ibarzábal, es fácil imaginar lo que vendrá: “Hasta ahora, si tenías una discapacidad y un perro de asistencia, para viajar en avión debías tramitar un permiso especial en el Ministerio de Transporte, que se ponía en diálogo con la aerolínea… todo muy engorroso. La idea es que la persona, con su registro único de discapacidad y los papeles del binomio en mano más los papeles actualizados del Senasa, se ponga en la cola del check in y listo: viaje con el animal. La idea es que no haya más trabas”.

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