COMODORO RIVADAVIA (ADNSUR) – En tiempos de tecnología y aislamiento, uno de los memes más usados estuvo relacionado a la dieta. Es que en plena cuarentena muchos aprovecharon para disfrutar de los placeres culinarios en casa, con nutritivos desayunos, ricos almuerzos, dulces meriendas y elaboradas cenas.

Bajar de peso no fue una opción en pleno aislamiento. Sin embargo, hay excepciones y un comodorense hace una semana sorprendió a sus compañeros cuando luego de 105 días volvió a trabajar con un renovado aspecto: pelo largo y 15 kilos menos.

Iván Toñanez logró lo que muchos no pudieron en plena cuarentena y lo hizo por un objetivo específico: sus ganas de volver a correr.

Esta última semana, el hombre de 43 años, empleado de una empresa petrolera, dialogó con ADNSUR y contó cómo fue este proceso, que demuestra que al aislamiento también se le puede sacar provecho.

“Ya cuando volví de las vacaciones venia replantándomelo”, explicó a modo de introducción Iván.

“Venia pensando, pero el tema es que sin un plan nutricional no iba a bajar de peso porque seguís comiendo mal y por más que quemes calorías entrenando la compensación no es la misma, más a mi edad que ya soy un tipo grande. Entonces, arranqué la dieta justo una semana antes de que arranque la cuarentena. Con mi esposa fuimos a visitar a la nutricionista Carolina Goig y empezamos con este plan nutricional que es por fase”, contó.

Según explicó Iván cada fase es por mes, y a medida que se evoluciona hay algunos “permitidos”. Sin embargo, en su caso decidió quedarse en la fase 1 para bajar más peso y estar más ligero para volver a correr.

“Básicamente es cero carbohidratos, cero alcohol y cero azúcar, contemplando que los alimentos no tengan carbohidratos ni azucares. Yo era de tomarme una cervecita todos los días y fue cortar absolutamente todo. Ahora hace más de 100 días que no tomo una gota de alcohol, pero lo más difícil es lo dulce, es lo que más me costó. Si bien no nos hemos podidos reunir socialmente pasó el cumpleaños de mi mujer, de mi hija, y hacés alguna tortita, y es lo que más me ha tentado”, admitió.

 

 

UNA APUESTA LA ENTRADA A UN HOBBY

Iván asegura que nunca fue muy delgado, pero siempre le gustó el deporte. Básquet y pesas fueron algunas de las actividades que realizó, hasta que una apuesta con un amigo lo llevó a las pistas de tierra, entre cerros y calles. 

“Fue un desafío. Un amigo, Pablo Garay, que ahora juega al rugby en veteranos, me propuso que si él dejaba de fumar yo empezaba a correr. El dejó de fumar, lo tuve a prueba un mes y fui a una carrera con él para el Día del Empleado de comercio. Nunca más dejé”.

Para Iván fue un camino de idea. Corrió durante cinco años seguidos y participó de varias carreras: el Cruce de los Andes, una 42k y en Villa La Angostura. En 2015 abandonó por un rato y ahora decidió volver tras una operación en la rodilla izquierda y otra en el tobillo derecho. Por eso se decidió a bajar de peso.   

“Nunca fui muy delgado, pero cuando me dedique a correr sentí la necesidad de bajar un poco de peso, porque correr con 90 kilos se hacía un poco difícil, entonces hice un plan nutricional y me sentí bien. Y este año quería volver a correr después de unos cuantos años, y la manera era poniéndome un poquito en forma y bajar los kilos normal que tenía antes”.

 

 

DISCIPLINA Y EJERCICIO EN CASA

Iván asegura que cumplió a rajatabla la cuarentena. El viernes 13 de marzo salió de su trabajo y no volvió a salir de su casa por 60 días. Su esposa se encargaba de las compras y él recién salió cuando autorizaron caminar una hora diaria.

Para ejercitarse en medio de la dieta hizo flexiones, ejercicios de coordinación y con elementos básicos que lo ayudaron a cumplir con su meta. Por supuesto, también corrió, pero como pudo. “Es algo que me apasiona, algo que sufrí en la cuarentena, corrí alrededor de la casa como un hámster. Los vecinos me miraban pero es algo que me gusta, me distrae y me ayuda mucho en la cuestión de la salud”, contó.

Hace una semana llegó el momento de volver al trabajo y lo hizo con una figura totalmente distinta. “Se reían todos”, reconoce. “Igual me dijeron que otro compañero bajó 23 kilos y el otro no sé cuánto. Me decían que pasó que le agarró a todos, pero se ve que a varios nos vinos bien esto de la cuarentena. Lo bueno es que lo ven como algo positivo, como un buen cambio. Me ven con el barbijo y me desconocen”, dice entre risas, reconociendo que el aislamiento fue algo positivo dentro de todo para él.

Fue una buena forma de sacarle provecho a esto que sucedió. Porque esto nos descolocó a todos y una cosa que nos planteó fue nuevos desafíos, nuevas formas de trabajar, nuevas formas de relacionarse, de interactuar, sociabilizar, nos movió totalmente el eje de lo que uno venia viviendo totalmente. Ahora el desafío está en cuando empiecen las reuniones y la vida social, el hecho de tener la disciplina para no tentarte, no irte del camino que vos buscas. Para eso es fundamental la disciplina. No digo no darme permitidos, pero mantener una disciplina en una alimentación, sana y saludable y que si algún momento hay algún evento social medirme, sobre todo para que dure en el tiempo y se termine convirtiendo en un habito”, confesó.