NEUQUÉN (ADNSUR) - Un día, Black se arrebujó bajo una garita de colectivos para refugiarse por el mal tiempo. Tenía pelo por sectores y el resto era piel que se le hundía, desnuda, entre las costillas. En ese momento, lo descubrió un agente de la Policía y decidió adoptarlo, para convertirlo en el primer perro rescatado en formar parte de la fuerza.

Black no es un perro de raza. Tiene el color típico de un labrador pero es un mestizo. El animal, que merodeaba las calles de Neuquén, finalmente tuvo suerte. "Cuando lo encontramos estaba muy delgado, golpeado y lo habían mordido otros perros”, contó su adiestrador y guía, Guillermo Mely.

Una vez que lo rescataron de la garita, el veterinario de la Policía, el comisario Fabián Pérez, se ocupó del bienestar de Black, detalló La Mañana de Neuquén. “Nos llevó algunos meses que recuperara peso y se mejorara de las heridas y golpes”, contó. 

Pese a que ahora es un perro dócil y amigable, la relación entre Black y su entrenador comenzó con algunas asperezas. “Era muy temeroso; también era agresivo con los niños y con otros perros, pero ahora cambió completamente”, detalló. 

Como única arma para su entrenamiento, Guillermo usó una gastada pelota de tenis, que el propio Black observa casi hipnotizado. Así aprendió gran cantidad de trucos que dejan a todos asombrados: puede bailar sobre dos patas, sentarse sobre las patas traseras y fingir estar dormido con una simple orden del amo. También sabe buscar dinero, saltar obstáculos altos o girar sobre el suelo.

“Para las tareas de servicio seguimos usando a los ovejeros alemanes, pero Black cumple un rol de integración con la comunidad”, explicó el jefe de unidad de la División Montada y Canes,  subcomisario Raúl Cortés.

Así, el mestizo de labrador trabaja en tareas de sensibilización sobre la adopción de animales y la tenencia responsable de mascotas. Con los trucos que realiza, los policías buscan dar un mensaje concreto: demuestran que los perros mestizos también pueden ser obedientes y sociables, por lo que no es necesario comprar un animal de criadero para que se adapte a la vida hogareña.

“Le damos mucho espacio para dormir adentro y nunca lo obligamos cuando no quiere hacer trucos. Él se toma todo como un juego”, sostuvo su adiestrador.