El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) informó este jueves que la inflación del mes de julio fue del 3%. De esta forma, el acumulado del año trepó a 29,1%. El Gobierno había estimado 29% para todo 2021 en el presupuesto.

En junio, la suba había sido del 3,2%. Ese mes había sido menor con respecto a mayo, que fue del 3,3% y a su vez había sido el más bajo desde noviembre del año pasado. La última vez que la inflación estuvo por debajo de los tres puntos fue en septiembre de 2020.

Los números del séptimo mes del año muestran el impacto de los congelamientos de tarifas, combustibles y del dólar oficial, que en julio apenas subió un 1%

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Si bien el dato de julio es el menor del año, la actualización de precios se mantiene a un ritmo alto. Los economistas creen que puede moderar transitoriamente su escalada antes de las elecciones legislativas. La baja está sostenida sobre tres anclas: el dólar planchado, la baja actualización de tarifas y los acuerdos de precios. El problema que alertan los expertos es que, luego de los comicios, esos valores empezarán a liberarse.

Para Matías Rajnerman, economista jefe de Ecolatina, ese triple congelamiento -que el Gobierno activó hace meses- empezó a dar resultado. “Esperamos que la inflación siga debajo de 3% entre agosto y noviembre y que vuelva a acelerar en diciembre. Las anclas empezaron a surtir un poco más de efecto, sobre todo la cambiaria porque tarda en aparecer y porque la tarifaria ya venía ‘encendida’ desde el año pasado. Por otro lado, algunas importaciones ya se están haciendo al dólar paralelo. Con lo cual, el tipo de cambio oficial se queda quieto, incluso el Banco Central puede comprar reservas y el impacto inflacionario es menor”, sostuvo.

A su turno, Lorena Giorgio, economista jefe de Equilibra, destacó que la inflación anualizada del segundo semestre rozará el 39% e implicará una desaceleración importante respecto al 57% anualizado de la primera mitad del año. “No obstante, preocupa la suba en alimentos, que se ha movido por encima del promedio general en lo que va del año y afecta principalmente a los sectores de menores ingresos. Es indispensable para las aspiraciones electorales del Gobierno no sólo bajar la inflación general, sino los componentes de mayor sensibilidad social, como alimentos, para lograr incrementar el poder de compra de las familias”, explicó la economista.

Precisamente, con el objetivo de moderar el impacto de la inflación en los bolsillos, el Gobierno apuesta a los acuerdos como Precios Cuidados y Súper Cerca, que lleva los valores regulados -y congelados hasta diciembre- a los comercios de cercanía. A eso se sumaron las medidas que buscan recomponer el consumo, como los programas de hasta 30 cuotas fijas y los créditos para monotributistas. Pese a esos esfuerzos oficiales, los salarios continúan retrasados en relación con la suba de precios y varios sectores lograron reabrir las paritarias, con acuerdos que superan el 40%.