Luego de la  explosiva interna que repercutió en cambios dentro del Gabinete nacional ante derrota en las PASO, Alberto Fernández y Cristina Kirchner se mostraron juntos por primera vez este jueves, durante un acto llevado a cabo en el Museo del Bicentenario de la Casa Rosada.

En esa conferencia, realizada en el marco del lanzamiento de la ley de Fomento al Desarrollo Agroindustrial, el presidente y el ministro de Agricultura Julián Domínguez fueron los únicos dos oradores, mientras que la vicepresidenta se retiró sin hacer declaraciones.

“Alguna vez escribí que desde que soy presidente tuve 99 días de normalidad y después le ocurrió a la argentina lo que le ocurrió al mundo. Estoy sintiendo que el día 100 está llegando", comenzó el mandatario.

Y sumó: "Tenemos que hablar de lo que debemos hacer para encontrar el rumbo y construir la argentina que nos hace falta. Esta ley tiene que ver con eso”.

En ese sentido, aseguró que el proyecto presentado "no es una ley cualquiera", porque "es una ley construida con un criterio federal muy claro".

"Participaron gobernadores y universidades de todo el país. Grandes y pequeños productores. Todos han sido oídos. Es una ley que lo que más ayuda es al desarrollo integral de la Argentina. Quiere decir que la Argentina pueda avanzar y todos tengamos oportunidades de crecer y desarrollarnos. Nadie quiere un país en donde algunos ganen y otros pierdan", detalló.

Fue en ese contexto que pronunció la frase que más resonó de su discurso, más aún tras el conflicto interno dentro del gobierno.

"Necesitamos construir un país en el que todos ganen para que el desarrollo sea armónico. No hace falta que todos pensemos igual. Lo que no podemos discutir es la necesidad de avanzar, crecer y dar igualdad a una sociedad tan desigual como en la que vivimos”, dijo.

Y cerró asegurando que la ley anunciada "es el resultado de escucharnos. Se hizo en el Consejo Económico Social que encabeza Gustavo Beliz y participaron muchos ministros. Es una ley que reivindica la cultura del reencuentro”.