Ante la enorme repercusión que genera por estas horas la crisis dentro del gabinete nacional que conduce el presidente Alberto Fernández, con la masiva renuncia de ministros y funcionarios luego del último resultado electoral, cabe preguntarse qué impacto podrían tener estos posibles cambios para la relación con la provincia del Chubut.

Y la verdad es que la incógnita se genera en torno a dos nombres en particular, que tienen una especial relación con Chubut: uno es el presidente de la Cámara de Diputados -uno de los pilares de la coalición gobernante- Sergio Massa; el otro es el ministro del Interior, Eduardo “Wado” De Pedro.

Si bien los analistas nacionales ubican a Massa muy cercano al sector de Máximo Kirchner, y más afín al camporismo por estas horas, también se lo menciona como posible componedor o intermediador entre ambos sectores, el cristinismo y el albertismo. Lo cierto es que, si la crisis llegara a escalar, y Massa rompiera lazos con la gestión de Fernández, sería una muy mala noticia para Chubut.

Esto es así porque el tigrense mantiene una excelente relación personal y política con el gobernador Mariano Arcioni, y siempre desde el gabinete chubutense se ha destacado que el titular de la Cámara Baja ha desempeñado un rol central a la hora de destrabar los trámites indispensables para las ayudas financieras hacia nuestra provincia.

Cada vez que se dependía de una firma para autorizar un empréstito y lograr que llegue dinero fresco ante, por ejemplo, el pedido urgente para pagar sueldos atrasados, las gestiones de Massa fueron decisivas a la hora de levantar un teléfono, especialmente en el área del Ministerio de Economía, que conduce Martín Guzmán. Incluso Massa ha puesto a disposición su equipo técnico, con actores como Diego Bossio.

Si la figura de Massa llegara a quedar fuera del esquema gobernante, sería un dato negativo para Chubut, porque no habría a mano otra figura de semejante envergadura para lograr tal efectividad a la hora de las gestiones, por su enorme peso político y por tener un teléfono que atienden absolutamente todos los “pesos pesados” de la política nacional.

El otro de los funcionarios que cumple un rol político importantísimo en el Gobierno, es el Ministro del Interior, Eduardo “Wado” De Pedro. Se sabe que es el hombre más fuerte de La Cámpora en el gabinete y muy cercano a Cristina Kirchner. En Chubut, ha tenido muchas reuniones con la dirigencia peronista a la hora de las decisiones de los nombres para el cierre de listas en estas elecciones.

Respecto al aspecto relacionado a la gestión, el área de De Pedro tiene una estrecha relación con el diputado Santiago Igón y con su coordinador para los municipios en la zona, que es Emanuel Coliñir, a través de quienes se bajan una importante cantidad de obras a intendentes. De Pedro es la cabeza máxima en esa pirámide de gestiones de programas, asistencia y obras que necesitan los jefes comunales.

Por su parte, de Wado De Pedro depende la funcionaria Silvina Batakis, secretaria de Interior, quien tiene un estrecho ida y vuelta con el ministro de Economía, Oscar Antonena, en el monitoreo de los números de la provincia y la autorización de nuevos empréstitos, como por ejemplo, a través del Fondo Fiduciario Federal.

Si el ministro del Interior dejara su lugar, habría que ver qué sucede con estos cargos inferiores, ya que sería difícil comenzar de cero una relación con otro funcionario que no conozca tan de cerca la situación económica de la provincia y las medidas que se han ido tomando para sanear las cuentas públicas.

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