SANTA CRUZ (ADNSUR) - Efectivos policiales de la localidad santacruceña de Comandante Luis Piedra Buena desarticularon este último fin de semana una fiesta clandestina con más de 150 personas. El evento, organizado por voluntarias del Ejército Argentino, se realizó en una casa particular de dos ambientes, sin la ventilación correspondiente.

La vivienda está ubicada en la esquina de las calles Bella Vista y Heriberto Cobeñas de la ciudad. A ese lugar llegaron los efectivos de la DDI, de las dos comisarías de la ciudad, del Comando Radioeléctrico y de la Dirección de Operaciones Rurales (DOR) por parte de la Policía. Además, colaboraron entes municipales como Tránsito.

Lo que se esperaba una simple intervención, finalmente terminó en caos. Al notar la presencia de las autoridades, los asistentes comenzaron a arrojar botellas de vidrio contra los agentes y volvieron a esconderse.

Según informó La Opinión Austral, el hecho se venía siguiendo en la semana, cuando la Policía de Santa Cruz comenzó a investigar una fiesta clandestina que se realizaría en Comandante Luis Piedra Buena. Para asistir a la misma, había que pagar una entrada y se entregaba una pulsera. En la noche del sábado, el organizador daría a conocer la dirección donde se realizaría la fiesta ilegal.

La información se filtró y los investigadores de la DDI Isla Pavón, junto a sus pares de las comisarías Primera y Segunda, comenzaron a averiguar dónde se realizaría el evento con el fin de desactivarlo.

Luego de dos horas de espera, finalmente las personas salieron de la vivienda. “Era increíble ver la cantidad de gente que salía, todos en estado de ebriedad, nadie con barbijo”, indicó una fuente.

Por el caso, seis personas de entre 20 y 38 años debieron fijar domicilio por infracción al artículo 205 del Código Penal, todas ellas voluntarias del Ejército con prestación en la guarnición de Piedra Buena, como organizadoras del evento ilegal.

Ningún policía o inspector de Tránsito fue alcanzado por alguna de las botellas. Ellos decidieron esperar hasta que, voluntariamente, los infractores se dignaran a salir de la vivienda.