COMODORO RIVADAVIA (ADNSUR) - ¿Puede alguien simplemente desaparecer? En los últimos 22 años al menos 17 personas desaparecieron en Comodoro Rivadavia. Casos irresueltos y misterio alrededor de mujeres, hombres y un niño que desde hace 24 años es buscado por su familia.

Hernán Soto tendría 34 años y su mamá exhibe un banner actualizado con la fisonomía que tendría su hijo hoy. “Es un hombre hecho y derecho”, dice. Habla en presente y comparte la hipótesis que sostiene sobre lo que ocurrió aquel 1 de enero en el Camping “San Carlos”. La desaparición de Hernán Soto, un nene de 10 años,  fue una de las primeras en Comodoro Rivadavia y por ello, asegura su mamá, no se tenía la experiencia suficiente para llevar adelante una investigación más exhaustiva, detallada. “Se cometieron muchos errores y hoy te puedo hablar como una experta”, dice.

Hernán era el mayor de cuatro hermanos, Rodrigo de 7, Alejandro de 5 y Daiana de 7 meses. Ese día la familia había decidido pasar el primer día del año en un camping. “Jugaron y después de que comimos se fueron a bañar a la pileta, Hernán se quedó cuidando la ropa de primos y el resto de los hermanos; cuando regresan vienen todos menos Hernán. Mi sobrino dice que le había dado plata para que se compre una Coca – Cola en la  proveeduría del camping. Nunca pudimos probar si llegó a entrar al lugar a comprar”, recuerda Marcela.

Inmediatamente comenzó la búsqueda, “nos dispersamos, hice el recorrido de la proveeduría, fui al baño, pase mirando por las hamacas y al no estar fui al fogón a avisar al resto, porque bueno una criatura de 10 años quizás pudo haberse ido por otro camino. También le pedimos a los dueños del lugar que por alto parlantes pidan por favor si alguien lo pero nada  la gente comenzó a irse del lugar porque terminaba el horario y bueno nos quedamos nosotros”. Esa noche su familia permaneció en el camping buscándolo, y así durante 20 días consecutivos.

Desesperación y errores

El día 3 de enero se encontraron marcas, huellas y dibujos de Hernán en una estancia vecina. “Ese día yo tuve que probar la existencia de Hernán mediante el certificado de nacimiento. En ese momento no me creían que eran su dibujos y la pisada, entonces su maestra que también estaba en el lugar ayudando a la búsqueda indica que eran sus dibujos”. Hernán sufría de epilepsia “tenía una faceta diferente al resto, para escribir, dibujar y demás. Todo el aprendizaje para él era diferentes, entonces yo podía asegurar que esos dibujos eran de  Hernán pero no probar”, explica Marcela.

También se encontraron huellas de adultos. Veinticuatro años después, su mamá pone en contexto lo que significó la búsqueda con las herramientas tecnológicas de esa época. No había celulares y lo más avanzado era el fax. No se preservó el lugar para su revisión y toma de huellas: “Entramos nosotros, los medios, los vecinos, todo el mundo, hoy sé que no se tendría que haber hecho. Pero en el momento de desesperación de querer encontrar a tu fa miliar no te importa romper un vidrio para entrar. Hoy por hoy yo podría exigir porque hoy sé que si cierran las rutas no saldría nadie, si cierran los aeropuertos o las terminales. Pero en ese entonces no teníamos la sabiduría desgraciadamente que tenemos hoy”.

 

Su hipótesis

Todas las fuerzas participaron en el rastrillaje, los dueños del camping mostraron su mejor predisposición y colaboraron durante la búsqueda pero después de 20 días sin resultados, se decía que continuar era en vano.  Durante todos estos años Marcela construyó su propia hipótesis sobre la ruta que pudo haber seguido Hernán y sus captores pero hasta el momento no pudo ser comprobada.

“Como sufre de epilepsia mi teoría –quizás es loca- es que a Hernán se lo llevan desde donde compro la gaseosa. Lo tuvieron encerrado tres días donde encontramos las marcas, de ahí lo sacan, cómo no se explicarlo. Se lo llevan para entregárselo a alguien. Hernán hace convulsión, se asusta la persona y lo deja en un pueblo vaya uno a saber dónde. Puede que a raíz de la convulsión, la situación, el encierro y demás pudo haber perdido la memoria… ¿por qué no?. Puede que esté en otra ciudad sin saber quién es él, que le hayan puesto otro nombre o que le digan otro nombre”, comparte Marcela quien sostiene que esta hipótesis es la que la impulsa a continuar la búsqueda. “También creo estar preparada para que me digan que lo mataron”.

Una vidente y nuevo rastrillaje

En agosto de 2019 El Ministerio Público Fiscal de Comodoro Rivadavia autorizo a la  Brigada de Búsqueda de Personas de la Policía del Chubut a que realice un nuevo rastrillaje en el camping después de que una vidente mendocina dijo conocer el lugar dónde habría sido enterrado. Señaló una laguna donde debían buscar, pero una vez más sin resultados alentadores.

“Se te mueven las estanterías, yo tenía recuerdos de cómo era el lugar pero con la inundación (del 2017) vos decís ay! Qué pasó? No es gratificante volver porque cuando volvimos con la vidente ella aseguraba que Hernán estaba en un lugar, en una laguna y bueno, yo no quiero ese fin. Estuvimos en el sector de la pileta, de ahí fuimos a la laguna específica que es pasando el tractor que esta incrustado en un árbol y ese fue el único recorrido”. La búsqueda fue infructuosa, pero ella no pierde las esperanzas de encontrar respuestas y cerrar una historia.

La búsqueda eterna

“Si alguien me dice que está en otra ciudad, yo no quiero romper lazos o destruir lo que él haya construido, al contrario, sumar como empezar a conocernos y bueno sentir la tarea terminada. Hoy la mesa está llena porque llegaron los nietos, pero antes tenía siempre el lugar vacío. Ya hace varios años guardé las cosas de Hernán pero el cepillo de dientes seguía en su lugar.  Me gustaría algún día saber dónde está, él hoy es un hombre hecho y derecho, quizás tiene una familia, quizás tiene hijos. ¿Y si de él también soy abuela? Me estaría perdiendo algo muy lindo no? Tengo guardado todo, hasta los planos de los campos donde buscamos porque pienso que le pudieron haber dicho ´te regalaron, te tiraron´”.