COMODORO RIVADAVIA (ADNSUR) - Este jueves fue la tercera jornada de debate por el homicidio de un bebé ocurrido el 14 de diciembre de 2018 en una casa del barrio Quirno Costa de Comodoro que tiene como imputada a la mamá de la víctima, Andrea Ruiz. 

Tras escuchar los testimonios de una psicóloga forense local y de una psiquiatra forense de Madryn, más las declaraciones de familiares de la imputada y su psicóloga, se concluyó con la incorporación de la prueba testimonial del caso. Finalmente, después de un cuarto intermedio se procedió a la incorporación de la prueba documental de la causa y el próximo lunes 12, a las 9.00 h., serán los alegatos finales de las partes.

La primera testigo de la fecha fue la psicóloga forense, Mariana Sánchez, que realizó tres entrevistas y test proyectivo a la imputada. Según manifestó, se presentó de “ánimo estable” y sus “funciones cognitivas de percepción, atención y memoria” eran normales. Refirió a su historia vital que venía de “un contexto de familia disfuncional, con situaciones de violencia y abandono y que su relación de pareja casi terminada no era buena”. Ello repercutió en la constitución de su personalidad, con baja estima, inseguridad y dificultad en tomar decisiones. Tuvo una relación ocasional con otra persona y quedó embarazada, por lo que lo ocultaba; esto lo vivió como una situación traumática y conflictiva. Vivió el embarazo como una negación, una evitación. “Ese hijo era un problema y lo terminó resolviendo con la evitación”, por “su situación emocional no pudo vincularse con el embarazo”.

Luego, la la psiquiatra forense de Madryn, Vanina Botta, se refirió a una evaluación pericial psiquiátrica que realizara a la imputada, que es el “estudio se las funciones mentales a través de la semiología psiquiátrica”. Comprendía, entendía y tenía un manejo autónomo de la personalidad. No mostraba ningún trastorno mental completo o incompleto. Los rasgos que subyacen a su personalidad es el ocultamiento de lo afectivo y frialdad. Realizaba disociación como consecuencia de su desprotección y rechazo por parte de sus progenitores, dijo y concluyó que la imputada no presentaba ningún cuadro patológico (relacionado a las fases patológicas del puerperio), entendía y comprendía su situación, no se detectan estos trastornos frecuentes del puerperio, ni trastornos psíquicos.

Entre los testigos de descargo se escuchó la palabra de una hija de la imputada, quién se refirió a su padre muy controlador y que ejercía violencia física y psicológica en contra de su madre.

Asimismo, su psicóloga se refirió al “síndrome de indefensión aprehendida” que sufren las víctimas de maltrato. Con una autoestima baja, casi inexistente. Los problemas que tuvo su paciente durante la infancia no le permitieron actuar adecuadamente frente a un embarazo no deseado, sostuvo, sugiriendo que pudo sufrir una “amnesia temporal” en ese momento.

Finalmente, se escuchó la palabra de dos hermanas de la imputada y de un especialista en tocoginecología y legista; y luego de un cuarto intermedio se produjo la incorporación de la prueba documental del caso.

El tribunal de debate fue presidido por Raquel Tassello e integrado por Mariel Suárez (en forma presencial) y Alejandro Soñis (por videoconferencia), jueces penales; el Ministerio Público Fiscal fue representado por Cecilia Codina, fiscal general y Eve Ponce, procuradora de fiscalía; en tanto que la defensa de la imputada fue ejercida por Mauro Fonteñez y Fiorella Picón, abogados particulares de la misma.