BUENOS AIRES (ADNSUR) - Este viernes, el barrio de Boedo quedó conmocionado con el fallecimiento de un vecino de 87 años, quien presentó signos de tortura por parte del asesino. Se investiga si fue un homicidio en ocasión de robo, ya que faltaban objetos de la casa.

Los pericias determinaron además que no había ninguna puerta ni ventana forzada, por lo que creen que el atacante abordó a la víctima en la puerta del domicilio e ingresó con ella o que entró con su consentimiento.

Su mujer de 53 años alertó a personal de motorizada de la Policía de la Ciudad que al ingresar a la vivienda había visto todo desordenado, por lo que temía que hubiera pasado algo.

Los efectivos entraron al domicilio y encontraron a su esposo muerto en un pasillo que comunica la cocina con una habitación.

Si bien aún se aguarda que se realice la autopsia, en base a lo determinado por la Policía Científica que trabajó en el lugar, el hombre presentaba lesiones provocadas por una plancha y un destornillador caliente, tajos y puñaladas y la muerte aparenta haber sido producto de lesiones de arma blanca, agregaron las fuentes.

En el lugar trabajó toda la noche el personal de la Comisaría Comunal 5, aunque por orden del fiscal Nacional en lo Criminal y Correccional 1, Pablo Recchini, a cargo de la causa, esta mañana la investigación fue derivada a la División Homicidios de la Policía de la Ciudad.

Los pesquisas de la Unidad Criminalística Móvil levantaron algunos rastros de la escena del crimen y el fiscal mandó a buscar imágenes de cámaras de seguridad en la zona que hayan podido captar la llegada o huida de el o los asesinos con el fin de identificarlos.

Si bien los testigos vieron sólo a una persona que se escapaba por los techos con una camisa blanca, las fuentes dijeron que no se descarta la participación de más autores.