Con subas del 25 por ciento en lo que va de noviembre en el mercado de Liniers, las carnes en Comodoro acumulan en lo que va del año un aumento de precios de algo más del 50 por ciento en la venta al público, aunque puede ser mayor en algunos cortes. ¿Por qué el precio del maíz y los problemas del dólar impactan en tu bolsillo cada vez que te acercás al mostrador de tu carnicero amigo?

Los precios de la carne volvieron a experimentar subas en lo que va de noviembre y podrían acumular un 20 por ciento más hasta fin de año, a partir del cruce de varias causas. Una menor producción registrada en los últimos meses, combinada con una suba en los precios del maíz y la expansión del gasto que hubo en la época electoral, parece, son algunas razones que explican por qué tu próximo kilo de asado con hueso puede escalar hasta los 1.200 pesos. 

“Este mes se nos han ido de las manos todos los precios de la carne”, reconoció Dante Jurado, de Frigorífico Patagonia, quien explicó que hubo una suba en los insumos que utilizan los productores, empezando por la comida para los terneros.

La suba de alimentos para ganado y la menor producción son algunas de las causas de la suba. Foto Infocampo.
La suba de alimentos para ganado y la menor producción son algunas de las causas de la suba. Foto Infocampo.

“El maíz aumentó muchísimo y es el principal alimento para la hacienda”, detalló el comerciante local, al hacer referencia a los animales alimentados bajo el sistema ‘feedlot’, con engorde a base de granos. 

Menor producción de carne en el país

“La producción de carne cayó a 251 mil toneladas de res con hueso en septiembre, 10 por ciento menos que en septiembre de 2020 –señala un informe de la Fundación Agropecuaria para el Desarrollo Argentino (FADA), fechado en octubre último-. En el mes de septiembre la faena fue 1,09 millones de cabezas, lo que representa una caída del 10% respecto a la faena de septiembre de 2020, 121.000 cabezas menos”.

Al igual que otros alimentos, la carne no deja de subir en la rueda inflacionaria.
Al igual que otros alimentos, la carne no deja de subir en la rueda inflacionaria.

Algunos de estos factores son los que explican por qué el precio comenzó a subir en lo que va de noviembre, en principio en el mercado más grande del país, que si bien no se traslada directamente hacia el interior, es una referencia importante para los mostradores locales.

“Las subas empezaron la semana pasada pero no se relacionan directamente con lo que pasa en Liniers, porque la carne que nos llega a esta zona es de Río Colorado hacia abajo”, explicó otro carnicero consultado para este informe, al hacer referencia a la barrera sanitaria que impide a la región la llegada de carne con hueso desde el norte.


Sin embargo, los precios comenzaron a moverse. Desde los 1.000 pesos que se encontraba el asado con hueso en los valores más altos, aunque en carnicerías de barrio pueden hallarse todavía precios entre 800 y 900 pesos, con mayor valor para la carne proveniente de la zona cordillerana de Chubut, Jurado no dudó en vaticinar las nuevas subas:

“El asado con hueso se va a un promedio de 1.200 pesos y las pulpas van a quedar cerca de 1.000 pesos –indicó el distribuidor-. Tampoco se puede trasladar la totalidad del aumento al público, porque van a seguir cayendo las ventas, que ya vienen golpeadas. Hay cortes más económicos, como la paleta, la carne picada o el osobuco, que pueden estar en los 790 pesos, no hay tanta diferencia pero la gente los lleva más”.

En igual sentido, añadió que el pollo sigue siendo la carne más barata, con valores de 300 pesos por kilo. 

Al comparar con los precios vigentes a enero de este año, los comerciantes consultados coinciden en señalar que la referencia del asado con hueso estaba entre 700 y 800 pesos, por lo que la suba acumulada hasta noviembre parte desde un piso del 50 por ciento o más, si se toman en cuenta algunas promociones que a principios de año ubican los valores incluso hasta en 600 pesos por kilo. 

Cada comerciante sabe cómo mantener ventas, ya que las ofertas o promociones temporales ayudan a agilizar la salida de mercadería y recuperar algo del ritmo comercial. En locales de zona norte y sur se observaban previo al fin de semana valores más cercanos a los 900 pesos para el asado con hueso, aunque a partir de ahí puede haber una variedad de precios dependiendo del tipo de carne: sabido es que la ternera cotiza más, por ser de mayor demanda y gusto de los consumidores del país, mientras que a partir de ahí el novillito y novillo (animales más pesados) pueden tener opciones más económicas.
Lo peor es que los precios no se quedan quietos, a partir de la inflación y la suba de insumos atados al dólar. No es que las vacas requieran “repuestos importados”, como bromeó un carnicero, pero cada movimiento de los verdes incide sobre costos internos de producción,  o sobre factores psicológicos en los que "todos quieren cubrirse", sin contar que hoy el precio del combustible sigue congelado. 

Un poco de humor... ante tamaña muestra de creatividad, dan ganas de entrar y pagar lo que valga el asadito.
Un poco de humor... ante tamaña muestra de creatividad, dan ganas de entrar y pagar lo que valga el asadito.

“No hay manera de frenar los aumentos. Sube el precio del transporte, del gasoil, de las cubiertas, del maíz. Muchos campos del norte han cerrado el feedlot y tratan de engordar los terneros a campo, sin una terminación final”, agregó Jurado, anticipando que los precios no se quedarán quietos por ahora.

Economista anticipa una suba del 15 por ciento en lo que queda del mes

Para el economista jefe de FADA, David Miazo, que fue consultado para este informe exclusivo de ADNSUR, el precio del asado ha bajado en términos reales un 13 por ciento. Es decir que aún cuando los precios muestran un alza en pesos, al cruzarse contra la inflación acumulada entre mayo y octubre, el valor real del corte preferido por una mayoría de argentinos es hoy más barato que a principios de este año. 

El gráfico del economista David Miazo muestra cuál sería el valor real de un kilo de asado al cruzarse su precio contra la inflación.
El gráfico del economista David Miazo muestra cuál sería el valor real de un kilo de asado al cruzarse su precio contra la inflación.

“Hay que ver si este aumento en Liniers se traslada totalmente a los precios en mostrador. En mi estimación, en lo que queda de noviembre, los precios van a subir alrededor de un 12 ó 15 por ciento promedio, una vez que se estabilice este movimiento. Lo que ha pasado es que el precio de la carne se retrasó entre mayo y octubre, que fue cuando el gobierno recortó las exportaciones y era sabido que podía frenar las subas un tiempo, pero luego se vuelven a recuperar”, explicó el economista.

Según explicó el especialista, los precios se están reacomodando en base a la inflación acumulada en el período de 5 meses, que se elevó en casi 21 por ciento en esos cinco meses. 

Además de los factores macro económicos, se suma la menor cantidad de producción de carnes, ya que “hoy los productores pierden alrededor de 4.000 pesos por cabeza de ganado”.

David Miazo, economista jefe de FADA.
David Miazo, economista jefe de FADA.

La suba del dólar paralelo no incide directamente sobre el precio de la carne, pero sí hay un factor que se moviliza:
“Los productores compran vacas de cría o terneros chicos como reserva de valor, del mismo modo que mucha gente compra dólares u otros compran un auto para mantener el valor de un ahorro. En este caso hay una mayor demanda por ese tipo de animales y esto se puede reflejar en el mercado de hacienda, donde todo funciona en base a remates y puede que haya un efecto psicológico en el que se ve que, al subir el dólar paralelo, el valor del producto va quedando retrasado”, concluyó Miazo. 

Así las cosas, habrá que pensar bien la "próxima inversión". O el asado con hueso, o la compra de algunos dólares o criptomonedas: la reserva de valor puede cambiar esta vez de lugar y viajar, desde abajo del colchón o de tu billetera virtual, directamente al freezer y sin escalas.

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