CAPITAL FEDERAL - La temática del día fue Masterchef Beach y los siete peores cocineros de la semana -Claudia Fontán, Cande Vetrano, Andrea Rincón y Georgina Barbarossa, Sol Pérez y Flavia Palmiero y Alex Caniggia- se encontraron con el estudio decorado con reposeras, arena, pelotas, sombrillas y otros elementos que se pueden encontrar en una playa. El desafío era realizar dos platos que justamente se pudieran comer en ese contexto. Excepto que uno de los participantes tendría el beneficio de cocinar uno solo. ¿A cambio de qué? Ganar un juego de tejo.

Justamente la ganadora fue Andrea Rincón. “Yo creí que el premio iba a ser ir directo al balcón”, se mostró disconforme esperando poder evitar tener que competir con sus compañeros para no quedar sentenciada e ir a la gala de eliminación del próximo domingo. Dicho esto, comenzó la competencia y todos pusieron sus manos a la obra.

Cuando llegó el momento de la devolución, la actriz, que se creía confiada por su plato, no terminó conformando al jurado. “Espero que esta vez les guste. El otro con un melón deslumbró a todos -dijo mientras las cámaras mostraban a Alex Caniggia- y yo tengo que hacer malabares para sacarles una sonrisa”, advirtió.

El primero en marcarle un error fue Martitegui, al criticar la salsa que eligió. “Es una mezcla extraña. Yo no la llamaría salsa porque no es líquida”, consideró. Sobre dicho comentario, la actriz -en una nota fuera del piso- agregó: “Si la hago no no es salsa. Si la hace otro es salsa... Yo ya estoy enojada, ya tengo los huevos al plato”, admitió. Luego fue el turno de Damián Betular, quien criticó la ensalada que había hecho la actriz: “Me falto algo de verano”.

“¿Estás bien?”, le preguntó Donato a Rincón antes de darle su devolución. “Sí, un poco enojada”, respondió la actriz sin ocultar su bronca. “Se nota...”, agregó el italiano y la participante se explayó: “La sensación que tengo es que no miden a todos con la misma vara. No me voy a poner en policía ni en vigilanta, a señalar qué o cuál. Ya está”.

Luego de que Donato considerada que su plato no era acorde para comerlo en la playa, la actriz siguió: “¿Y el que hace mi compañero sí? Yo no voy a señalar, no soy policía, no soy vigilanta, no me voy a poner a tocar pito y mucho menos con mis compañeros porque tengo aprecio por todos”.

Sin embargo, el chef intentó dejar en claro que ellos juzgan a todos por igual y que no hay favoritismos por nadie. “No digas eso porque vas a perder el entusiasmo”, le sugirió. Pero la actriz no se quedó conforme y dijo, al borde del llanto: “Siento que con mis platos son más severos que con los de los demás. Perdón, ya está. Es lo que me pasa. Tengo la necesidad de decir lo que me pasa. Si mañana me voy (por la gala del domingo) lo dije antes de irme, ya está”.

Luego, otra vez frente a cámara, reprochó: “No creo que mis platos sean perfectos, pero no me perdonan una”. Al escuchar las palabras de Andrea Rincón y su visible angustia, sus compañeras intentaron calmarla al indicarle que todos habían tenido una mala noche. “Chicas, es mi sensación. Y esto no es en contra de nadie”, aclaró la actriz que de todas formas siguió enojada.