La historia del británico Adam Graveley, de 38 años, y su esposa australiana Caitlin, de 39 años, trascendió todas las fronteras ante un marco difícil de comprender: luchan ante un cáncer terminal y la crianza de sus dos hijos, a quienes no quieren dejar huérfanos.

Viven en la ciudad australiana de Perth, fueron diagnosticados con cáncer con apenas tres meses de diferencia entre sus respectivos dictámenes médicos. Desde entonces, su mayor preocupación es asegurar un futuro para sus hijos pequeños Thea, de tres años, y Fearn, de un año y cuatro meses.

La historia, que se conoció en marzo, volvió a viralizarse en las últimas semanas. La mujer fue diagnosticada con un cáncer de intestino en etapa 4, tras dar a luz a su segundo hijo en octubre del 2020.

Allí nació el Fearn, el segundo hijo de la pareja. Una situación contradictoria, por una lado estaban felices por el nacimiento y por el otro la noticia del cáncer terminal de Caitlin.

Tras hacerse una colonoscopia, confirmaron que se trataba de una enfermedad en estado terminal, ya que el cáncer de intestino se había extendido al hígado.  Tan solo tres meses después el hombre también fue diagnosticado con un cáncer terminal de páncreas. 

Actualmente, a Caitlin le extirparon el tumor y se encuentra recibiendo quimioterapia para tratar de eliminar la metástasis en su hígado. Mientras que Adam inició un tratamiento experimental extremadamente agresivo, informa Clarín.

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