COMODORO RIVADAVIA (ADNSUR) - En septiembre del año pasado, en medio del aumento de casos de coronavirus en Comodoro Rivadavia, con terapias intensivas colapsadas y salas de internación completas, comenzaron a aumentaron exponencialmente los servicios funerarios en la ciudad.

Ese mes se registraron un total de 154 servicios, cuando el promedio de los últimos tres años es de un centenar aproximadamente. Pero solo fue el inicio. Así lo explicó Víctor Santana, gerente de Sepelios de la Sociedad Cooperativa Popular Limitada, única entidad que presta el servicio fúnebre en la ciudad.

“A partir de septiembre del año pasado comenzó un aumento importante en el servicio de sepelios. Ese mes superamos los 154 servicios, en octubre nos fuimos a 209 servicios, en noviembre a 150, diciembre 160 y enero 180. Ahora en febrero tuvimos 131, lo que significa que hemos pasado de un promedio de 100 en 2017, 2018, 2019 a un promedio de 170 servicios en cinco meses”, dice Santana a ADNSUR.

El número es fulminante y evidencia lo que significó el coronavirus en Comodoro durante la segunda parte del 2020, algo que nadie quiere que se repita.

Por supuesto, el crecimiento exponencial de muertes trajo aparejado un incremento del trabajo en el área, algo complejo en tiempos de mascarillas, guantes de látex y equipos de protección. Por esa razón, Santana no duda en destacar el trabajo de los 44 empleados que integran el servicio.

UN TRABAJO DISTINTO

Se debe recordar que una semana después que el gobierno nacional de Alberto Fernández lanzó el decreto presidencial que impuso la cuarentena cambió la forma de realizar los servicios fúnebres en el país. 

Preventivamente, para evitar contagios y aglomeración de gente se suspendieron los velorios, y en Comodoro, la SCPL permitió que un máximo de 10 personas despidan a su ser querido previo la cremación o el sepelio.

El número que evidencia la pandemia: Comodoro llegó a duplicar la cantidad de servicios de sepelios

Para llevar adelante el servicio solo se trabajó en el edificio de la avenida Hipólito Yrigoyen, y un espacio donde habitualmente se preparaban los cuerpos se utilizó a modo de sala velatorio.

Con las medidas preventivas correspondientes, se permitía el paso de los seres queridos en forma individual o de a dos, aunque solo cuando el difunto no era paciente Covid. Cuando sí lo era, el procedimiento era diferente y los parientes sólo podían despedirlo en la puerta del cementerio, algo que trajo malestar en quienes sufrieron este tipo de pérdidas.

“Lo único que hemos logrado es prestar un servicio muy distinto a lo que ha sido antes”, lamenta Santana ante esta situación involuntaria que han tenido que atravesar. “Todo esto ha cambiado y ha causado molestia en la familia. Y en el fallecido Covid peor porque no se puede despedir, como tampoco puede ser visitado en el sanatorio. El personal nuestro se tuvo que adaptar a esta realidad con los protocolos correspondientes, pero no fue fácil”.

En la actualidad, con la flexibilización y la disminución de casos se habilitó una de las salas velatorias para difuntos no Covid, para que la despedida sea más amena, pero solo durante una hora. 

Por supuesto, los empleados del servicio toman todos los recaudos necesarios, desde la utilización de mamelucos descartables, hasta barbijos y guantes. 

LA IMPORTANCIA DE ESTAR ANOTADO

Por otro lado, lejos de lo que pueda creerse, en tiempos de mayor cantidad de muertes y pocas visitas a los cementerios, el servicio de cremación no ha aumentado en números en estos últimos meses. Según confirma Santana, se mantiene el promedio de 50% de cremaciones del total de servicios.

Se debe recordar que desde hace un tiempo este servicio es gratuito a los asociados de la entidad. Sin embargo, para poder acceder es importante estar registrado en la cuenta asociada, tal como dice Santana. “Hemos tenido de esos casos. Mucha gente que nunca se ha anotado en el servicio se encuentra que no tiene cobertura. Por eso recomendamos que ante cualquier duda se comuniquen a sepelios@scplcr.com, para evitar tener que hacer frente a gastos innecesarios”.

La esperanza, por supuesto, es que este mes y los venideros continúen bajando la cantidad de muertes. Si esto sucede significa que lo peor ya pasó, aunque por el momento solo resta esperar.