CAPITAL FEDERAL - El proyecto del Poder Ejecutivo para la Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE) obtuvo dictamen y este jueves comenzará a debatirse en la Cámara de Diputados. La última vez que se trató la legalización del aborto en el Congreso fue el 8 de agosto de 2018, cuando el Senado rechazó su aprobación, y desde entonces al menos 16 niñas, adolescentes y mujeres adultas fallecieron en Argentina como consecuencia de abortos clandestinos. 

Según el medio digital feminista Latfem en su relevamiento "Sin Ley: zona de riesgo", al menos tres de esas gestantes fallecieron en 2020 durante la cuarentena por el coronavirus, que estuvo seguida de Aislamiento Social (ASPO) y Distanciamiento Social (DISPO). La víctima más joven de un aborto realizado en la clandestinidad tenía 13 años y su caso recibió cobertura mediática por tratarse de una niña de la comunidad wichí en la localidad de El Sauzal, Chaco.

El relevamiento de Latfem también registró que al menos 15 niñas y niños quedaron huérfanos de madre. Los más jóvenes tienen sólo 2 años.

"Toda muerte por aborto inseguro es evitable, injusta, innecesaria y es realmente intolerable que las mujeres sigan muriendo por esta causa con todo el desarrollo científico tecnológico de hoy en día, existiendo la posibilidad de abortar con pastillas, en nuestras casas, con un seguimiento médico posterior", dijo a Télam la periodista feminista Florencia Alcaraz, una de las tres codirectoras del proyecto.

El aborto es "un procedimiento de baja complejidad que puede realizarse en el primer nivel de atención y en forma ambulatoria", explicaron desde Latfem, pero las condiciones inseguras que impone la clandestinidad permiten que muchas de estas prácticas terminen con graves secuelas o la muerte de la paciente como consecuencia de "hemorragias graves, infecciones, peritonitis, traumatismo de cervix, rotura uterina, lesiones varias en vagina y útero".

"Armamos este proyecto porque teníamos la obsesión y la necesidad de tener un registro actualizado de las historias de niñas, adolescentes y mujeres que murieron por abortos inseguros en el último tiempo a partir de lo que se publica en los medios, porque sabemos que son más de 3.000 desde el regreso de la democracia pero las cifras oficiales llegan sólo hasta 2016", explicó Alcaraz.

La iniciativa pudo materializarse a partir de haber ganado una beca de la organización Wake y Amnistía Internacional.

"Si bien sabemos que es un subregistro aproximativo porque son muchos más casos, siempre, desde nuestra perspectiva es importante apostar a la memoria feminista, poder contar las vidas de esas niñas, adolescentes y mujeres que murieron, los proyectos, sueños, las familias que estaban alrededor de ellas y que se quebraron por la clandestinidad del aborto", agregó la periodista.

Latfem informó sobre el caso de la niña wichí que no pudo acceder a una Interrupción Legal del Embarazo (ILE) aunque cumplía con los causales contemplados en el Código Penal desde 1921.

"Padecía un cuadro de desnutrición crónica, anemia y neumonía, agravado por el embarazo de 32 semanas. La situación era muy riesgosa y fue derivada a Resistencia. Allí le realizaron una cesárea de urgencia. El bebé, que pesó un kilo y trescientos gramos, murió unas horas después producto de una infección. Al día siguiente también murió la niña, como consecuencia del proceso infeccioso que desencadenó en un fallo multiorgánico".

Entre las situaciones relatadas hay tres de mujeres que demoraron la consulta en guardia por las complicaciones que experimentaron tras pasar por un aborto porque tenían miedo de ser detenidas.

También se detalla el caso de una madre de dos hijos que murió por un aborto inseguro igual que su hermana 31 años antes, y el de una joven que quedó imputada por "aborto seguido de muerte" por haber suministrado a una amiga las pastillas para interrumpir su embarazo.

De acuerdo con cifras que maneja el medio feminista, en Argentina "se realizan aproximadamente 54 abortos por hora, es decir 1.300 por día".